martes, 11 de mayo de 2010

Recetario del rebusque I



¿Quién de ustedes, lectores de pata al suelo, no ha llegado alguna vez hambriento al hogar y ha encontrado con desconsuelo la alacena prácticamente vacía, si acaso con un poco de harina de trigo en el fondo del anaquel y unos ajos enraizados en el entrepaño; y ni que decir de la nevera vergonzante, mostrando sus bandejas impúdicamente desnudas donde yace una cebolla moribunda que nos revela su estado terminal con sólo abrir la puerta?
Pues bien, la cosa es más común de lo que quisiéramos aceptar en estos tiempos de avaricia y corrupción, y no me refiero a las hambrunas infames e inaceptables que agobian a los más vulnerables y desposeídos, sino a las pequeñas aulagas que, en comparación, tenemos que padecer los peatones hacia el final de cada mes. Pero como se trata de buscar soluciones alternativas a la cuestión alimentaria sin perder la poca energía que nos resta echando “vainazos” al gobierno, propongo este humilde recetario del rebusque para ayudar a mitigar el hambre del ciudadano de a pie, cuando éste se vea agobiado por la escasez.
Algunas recomendaciones preliminares:
¥ Nada está completamente podrido. En el fondo siempre habrá algo bueno que se puede utilizar. Ese repollo “perfumado”, aquella zanahoria blandengue y el apio mustio aún nos pueden agradar al paladar. Es solo cuestión de saber limpiar y eliminar la podre. Esta recomendación aplica por igual a nuestros políticos en general, y a ciertos eclesiásticos en particular.
¥ Conviene esculcar los nocheros y los bolsillos de las chaquetas guardadas en el armario, pues es posible encontrar monedas y eventualmente uno que otro billete con el que se pueden comprar en la tienda del barrio algunos ingredientes adicionales.
¥ Aunque matemáticamente no suene bien, la suma de una escasez mas una poquedad no da una miseria mayor, sino que da una menor cortedad, es decir, que si invitamos a un vecino igual o más "vaciado" que nosotros para que traiga de su casa lo poco que encuentre, y lo sumamos a lo nuestro, que también es poca cosa, el resultado será más alentador, o menos deprimente, según se mire.
¥ Las mejores recetas de la historia se prepararon “con lo que hay”, de modo que a partir de los ingredientes disponibles toca echar a volar la imaginación, que es el principal ingrediente del “Recetario del rebusque”.

6 comentarios:

  1. Extensión perfecta para un texto digital. Tu estilo impecable y particular.
    Por favor cambia la plantilla que es horrible leer letra clara sobre fondo oscuro.
    Un abrazo.

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  2. Vale, Licuc. Mil gracias por tu recomendación, la cual cumpliré a rajatabla por saber de quien viene. ¡Y tu si que sabes de esto.! Un fuerte abrazo.

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  3. Qué buenas recetas, Darío, para arreglarse con lo que hay, en el caso de las hortalizas, y con lo que quede en el de los estamentos. Y es cierto que sumando lo poquito que se tiene, entre todos, podremos hacer un buen guiso. Coincido con Licuc en que tu estilo es peculiar e impecable. Abrazos.

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  4. En el caso de los estamentos no será mucho lo que quede, María. Gracias una vez más por tu siempre refrescante visita. Un caluroso abrazo.

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  5. Con mucha más frecuencia de la que imaginas nos pasa eso en este tercer mundo. Quedo expectante para conocer más del recetario.

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  6. Dolores, me pusiste en aprietos. Ahora por bocón tendré que seguir adelante con el proyecto.

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