jueves, 3 de junio de 2010

Nuevos criterios para la pérdida de capacidad laboral en Colombia



Por estos días en que se está realizando el seminario internacional, “Funcionamiento humano, pérdida de la capacidad laboral y discapacidad”, evento que se desarrolla en el marco de las gestiones tendientes a la actualización del Manual único de Calificación de Invalidez por parte del Ministerio de la Protección Social, se me ocurre que el momento es propicio para adecuar el citado Manual a la triste realidad Colombiana que, según veo, se prolongará por ocho años más.
Sucede que tenemos la tasa de desempleo más grande de América Latina (cercana al 14% según las cuestionables cifras oficiales, y que se acerca al 22% en algunas ciudades del país), pero el Gobierno insiste en que la informalidad, es decir el “rebusque”, es equivalente al pleno empleo. Lo anterior quiere decir, ni más ni menos, que el rebusque está oficializado como empleo formal; y teniendo en cuenta que la modalidad más común del rebusque en Colombia es la mendicidad, ya sea en las calles o en los buses urbanos, propongo invertir los criterios de calificación de la pérdida de capacidad laboral (entiéndase rebusque) como explicaré más adelante, dejando los abstrusos detalles técnico-científicos a los médicos del trabajo. Esta idea, como la mayoría de mis inútiles divagaciones, se me ocurrió mientras viajaba como pasajero en un bus, cuando se subió un hombre en muletas al que le faltaba la pierna izquierda y el antebrazo derecho. El sujeto en cuestión no tuvo que abrir la boca para convocar la solidaridad de algunos pasajeros que le entregaron a su paso monedas de quinientos pesos e incluso un billete de mil, pues su aptitud física para la mendicidad (o sea para el rebusque formal) resultaba óptima y evidente. Yo le deslicé con vergüenza una moneda de doscientos pesos que no mereció, como era de esperarse, agradecimiento de ninguna naturaleza. Pero en un trayecto de setenta cuadras pueden abordar el bus hasta cuatro rebuscadores diferentes según la disposición del conductor hacia el fomento del rebusque formal, de modo que unas calles más adelante se subió un hombre joven al que ninguno de los pasajeros quiso escucharle el discurso (probablemente cierto) de víctima del conflicto, al ver sus buenas potencialidades físicas, mentales y sociales para desempeñar un trabajo remunerado, pero sin capacidad laboral para el rebusque (entiéndase la mendicidad). El pobre hombre se bajó del bus sin ninguna contraprestación por su trabajo, y yo lamenté haber gastado en el anterior individuo mi única moneda de doscientos pesos.
De esta suerte, y con el ánimo de proponer soluciones creativas aún en la prolongada noche que nos espera, sugiero que si el rebusque es considerado por el Gobierno como trabajo formal, entonces el Manual Único de Calificación de Invalidez incluya los siguientes criterios para determinar la pérdida de capacidad para el rebusque, en orden a favorecer con el subsidio por incapacidad temporal o la pensión de invalidez a las personas incapacitadas para mendigar, habida cuenta de su buen estado de salud física mental y social, lo cual resulta bastante paradójico, pero, al fin de cuentas, ¿qué no es paradójico en nuestra atribulada patria?.
He aquí los nuevos criterios sugeridos:
CAPACIDAD PARA EL REBUSQUE: Conjunto de lesiones, discapacidades, edad avanzada y enfermedades físicas, mentales y sociales que le permiten al individuo desempeñarse como mendigo, despertando en la comunidad sentimientos de compasión y solidaridad que eventualmente se traducirán en limosnas.
INCAPACIDAD TEMPORAL PARA EL REBUSQUE: Situación temporal del rebuscador mientras permanece en buen estado de salud física, mental y social, es decir, cuando el individuo todavía no suscita sentimientos de conmiseración en la comunidad que lo hagan apto para recibir limosnas, y hasta que la inanición, la vejez o un afortunado accidente (lo que primero pase), le produzcan discapacidad, enfermedad o lesión permanente que lo habiliten para mendigar con fundamento.
INVALIDEZ PARA EL REBUSQUE: Cuando el individuo por sus excelentes condiciones físicas y mentales no está habilitado para mendigar, pero sobre todo, cuando por su condición social de nuevo pobre vergonzante, sus reatos de conciencia y de clase le impiden mendigar. Es el típico caso del individuo de clase media venido a menos.

De manera que vayámonos acostumbrando a pasar el sombrero para cobrar el salario del rebusque.


Créditos fotos 1 y 2 www.flickr.com y foto 3 www.morguefile.com

6 comentarios:

  1. se te nota lo letrado en este escrito tan abogadil. Pero siempre conservas la ironía como argumento.

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  2. Qué buena clasificación, creo que sería aplicable en España, país en el que tenemos el 20% de paro, si no fuese porque la mendicidad está multada con 300 euros en algunas de nuestras Comunidades...
    Envidio tu ironía, sólo nos va quedando la sonrisa en este mundo tan... ¿dislocado?
    Un abrazo.

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  3. Muy bueno tu escrito, una clara muestra de como las cosas en colombia van de mal en peor, ya ni para mendigar hay puesto y se necesita una hoja de vida que demanda muchos requisitos dejando mas colombianos sin empleo...

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  4. Tu lo has dicho, María: Dislocado es el adjetivo perfecto para nuestro estado de cosas; y la risa es el remedio infalible, como en las SELECCIONES del "Reader´s Digest".

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  5. Si, Angela, ¡Que paradoja!. En efecto, como dices, hay que diseñar una nueva "Forma Minerva 1003" para el rebusque. Buen punto.

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