martes, 17 de agosto de 2010

Guía zurda de Bogotá VIII



(Fotos de H. Darío Gómez A.)


El Cementerio Central: Necrópolis a escala social



“Perdonen que no me levante a saludar.”

Para un epitafio en la tumba de Groucho Marx



Se puede tener una buena lápida como se tiene un buen traje. Pero mejor aún si se tiene una cripta o un monumento familiar con una escultura de Tenerani o de Sighinolfi. Eso da estatus. En el Cementerio Central se repite, pues, la veleidad de los vivos que, después de muertos, quieren conservar sus privilegios. En el centro de la elipse (el cementerio está construido en forma elíptica), más cerca de la capilla y por ende más próximos al paraíso, se encuentran los lujosos mausoleos construidos en mármol de Carrara, piedra tallada y ornamentación, que parecen los más convenientes para los fieles difuntos de estrato seis. También descansan allí los huesos de nuestros próceres y ex presidentes, de notables e industriales, en fin, de la gente ilustre de la ciudad o según dicen algunos, de la gente “bien”, como si no hubiera en Bogotá tanto ciudadano bueno aunque escaso de dinero y apellidos.

A veces, de puro desocupado me da por leer las inscripciones de los monumentos fúnebres, y me parece que estuviera ojeando la página social de una revista del corazón. Encuentro Pizanos y LLeras, Dávilas y Koppel, Michelsen y Portocarreros, Pombos y De Narvaez, Valenzuelas y McAllister, muy pocos Gómez, entre ellos Laureano Gómez, no faltaría más. Y no es que nos muramos menos los Gómez, sino que en el Cementerio Central los de ese apellido están un poco más lejos del paraíso, como quien dice, en los círculos del purgatorio de Dante adonde se llega por la soberbia o por los males de amor que hacen ver recto el camino torcido y, claro está, por el exiguo presupuesto que más se aviene a su condición de almas vergonzantes en tránsito a la eternidad.

Más allá, en los márgenes, aunque también podría decir sin temor a equivocarme, en “el más allá”, están los otros, los de inferior estrato social. Allí es común encontrar mausoleos colectivos y democráticos. Me refiero, por ejemplo, al edificio funerario del sindicato de barrenderos y trabajadores de la Ciudad, cuya sobria dignidad nos da una lección de pulcritud en el oficio y en el alma. También están por esos lares, es decir, hacia la entrada occidental del cementerio, los sepulcros sindicalizados de los trabajadores ferroviarios, los proyeccionistas de las salas de cine, los vendedores de lotería, los voceadores de prensa, los panaderos, los maestros de obra y aun de los matarifes. Cosas así nos enseñan que el mutualismo y la solidaridad no sólo convienen en vida, sino que también contribuyen al “mejor estar” eterno, sin necesidad de contratar onerosos servicios de asistencia integral prepagada que van de la cuna al sepulcro.

Aun más allá (sigo con el juego de palabras), porque hay un más allá, al menos en el Cementerio Central, en otro solar hacia el occidente separado por la carrera diecinueve, están los columbarios con sus nichos vacíos donde alguna vez fueron inhumados los menos afortunados en vida, y donde hubo fosas comunes para enterrar a las víctimas del 9 de abril de 1.948, que fueron muertas a punta de cachiporrazos, puñaladas, machetazos, fusilamientos y tiros de gracia.

Y para que nadie olvide que la vida de todos tiene valor, a despecho del poeta que dijo: “no somos nada”, un alcalde mandó escribir en lo alto de las galerías de la antigua necrópolis de la calle veintiseis, varios letreros en pintura negra, que dicen: “LA VIDA ES SAGRADA”. Amén.

7 comentarios:

  1. "vanitas vanitatis et omnia vanitas". Hasta en la muerte hay estratos sociales. Deliciosa crónica que nos saca una risa a pesar del tema tan necrológico.

    ResponderEliminar
  2. El exalcalde Mockus fue el que mandó poner esos avisos en la zona de abajo del cementerio central. A mí personalmente no me gustaban aunque entiendo el mensaje pedagójico de Mockus. Por fortuna ya los quitaron. Interesante el enfoque de su crónica. Diferente y entretenida.

    ResponderEliminar
  3. Chino dari me encuentro escuchando un concierto de luis salinas y leyendo y releyendo sus crónicas, pero esta es muy buena, me llama la antención el epitafio sobre la tumba de Groucho Marx que trae a mi memoria dos pensamientos que alguna vez lei de el y los quiero compartir " Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero, pero cuestan tanto." "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados."

    ResponderEliminar
  4. Hombre, Pacho, la acidez de Groucho Marx da para varios posts. A mí también me matan de la risa. He aquí otras perlas de Marx: "Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio."
    "¿A quien va usted a creer?, ¿a mi, o a sus propios ojos?"
    "Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros." (muy útiles para nuestros políticos de turno)
    "Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota."
    "Nunca olvido una cara. Pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción." (este como que nos aplica a los dos. Claro que a nuestra edad ya no somos responsables de nuestra propia cara. Un abrazote, hermano.

    ResponderEliminar
  5. Dolores, con ese latinajo me hiciste recordar mis primeros años de la facultad de Derecho. si supieras cómo me hicieron sufrir las declinaciones del latín. "Vanidad de vanidades y siempre vanidad". Tienes razón, ésta cunde en nuestra burguesía criolla.

    Don Danilo. Efectivamente impresionan esas bóvedas vacías.

    ResponderEliminar
  6. Si se me diera morir,

    no moriría,

    Me convertiría en música de samba

    o en recuerdo indoloro.

    ______________________


    Visitaría las copas de los árboles,

    cantaría el "Himno a la alegría"

    con la voz de Caballé.

    Brincaría las olas de dos en dos

    o de tres en tres

    o de tín marín, de do pingüé.

    _________________________


    Ni piensen que subiría

    a los monasterios

    o que visitaría las iglesias;

    son lugares tristes,

    donde se muere

    de a poco,

    y yo no quiero morir

    ni siquiera tantito.

    _____________


    Que se mueran los tristes,

    Los aburridos, los pusilánimes.

    Me niego en redondo

    a ser protagonista

    de eterno drama,

    del negro duelo,

    del moqueo espantoso.

    ____________________


    Si se me diera morir,

    vengan todos vestidos de fiesta,

    brindemos, bailemos,

    pintémosle a la muerte un violín,

    festejemos la vida.

    Que si se me diera morir,

    no moriría.


    DK

    ResponderEliminar
  7. Tía Ku, a tí no se te dará morir, porque transmutarás en todas esas cosas hermosas que nos hacen sonreír en la vida.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar

El canario que descubrió que los trinos en twitter eran lo suyo

(Créditos foto: www.flickr.com) “A la abeja semejante, para que cause placer, el epigrama ha de ser pequeño, ágil, pica...