lunes, 4 de abril de 2011

Reivindicación de la arruga, defensa de la estría




A mi me gustan las mujeres de verdad.  Me gustan las "modelos" robustas de curvas generosas que aparecen en “Televentas”, como lucían antes de aplicarse el tratamiento  para eliminar  el exceso de grasa abdominal  o las estrías de las caderas.  Me gustan la arrugas precoces de las damas cincuentonas, y sus “patas de gallo” donde se columbra  el uso intenso de la vida, para bien o para mal -como dice el bolero-  pero uso al fin, ejercido sin avaricia, por demás inútil.

Sin embargo,  en criterio de los laboratorios cosméticos Vichy, “la arruga no es bella según ellos”; y para afirmar tal disparate, se apoyan en el resultado de un estudio poco serio que dieron en bautizar con el embeleco de: “Las arrugas de las mujeres vistas por los hombres”.  ¡A mí que no me incluyan en esa estúpida generalización! Pero la amañada encuesta es aún más temeraria, al concluir que el único defecto que los hombres no perdonamos a las mujeres –salvo a las madres y a las abuelas- son las arrugas. Falso. A los hombres de verdad –no sólo a los de mi edad media, sino también a los más jóvenes- nos gustan las mujeres de verdad, con sus estrías coquetas -que son como huellas de la generosidad con que dan la vida, y a veces son signos de la desmesura, qué más da-; y se nos van los ojos por las señoras con incipientes “patas de gallo” que enmarcan sus miradas con un halo de inteligencia y misterio. Nos gustan asimismo las damas con sus redondeces espléndidas de fruta en sazón, en cuyos escotes se asoman tímidamente las  líneas sutiles de la dulzura.

De modo que descreo  en la encuesta de marras, y tengo para mí que fue dirigida a una muestra de hombres “metrosexuales” o de modistos entecos, cuyo pobrísimo concepto de la belleza femenina se limita a las modelitos anoréxicas de “Vogue”.  No podía ser de otra manera, es evidente, ya que la encuesta fue ordenada y financiada por los laboratorios que producen las cremas antiarrugas.

Con todo,  estas perniciosas encuestas que no reflejan la verdadera opinión masculina, logran calar en la sensibilidad de algunas mujeres, en detrimento de su autoestima que resulta injustamente vulnerada. Por eso les digo a las mujeres de carne y hueso -más carne que hueso o más hueso que carne, todas encantadoras-, que los hombres de verdad, los que las vemos pasar por la calle, en la oficina, o en el autobús, admiramos su belleza real, más allá de las marcas que han dejado en su piel los besos lascivos de Cronos.

Claro está que existe uno que otro güevón que se toma en serio la entelequia de que sólo la mujer sin arrugas es bella. Pero a ese le digo lo que cantaba el poeta frances, Georges Brassens: "El que es güevón, es güevón, la edad no tiene nada que ver"

créditos foto: galería de María Gámez, encuentro con mujeres en Málaga, www.flickr.com

8 comentarios:

  1. Darío, creo que con esta entrada nos enamoraste a muchas. JAJAJA, menos mal aún quedan algunos hombres de verdad que saben apreciar nuestras arruguitas y estríítas, JAJAJA.

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  2. Dolores, nada más halagüeño para mí que poderlas enamorar. Lo malo es que el encanto duraría sólo hasta que vean mi foto.

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  3. Darío:No estoy de acuerdo conque siempre te demerites, por acá dicen que "verbo mata carita" y si tú le dices esas cosas a las damas, no me extrañaría que tuvieses muchas fans, aunque estuviesen llenas de arruguitas y estrías.
    Por mi parte, pues ni hablar, cada día te quiero más, por galante y buen torero.
    Recibe doblemente mi cariño, querido sobrino:Doña Ku

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  4. Querida tía Ku. Gracias por tus palabras. Con que mis dos mujeres de la casa, mis amigas y tu me quieran, tengo. Por otro lado, me hiciste acordar del latinajo ese que dice "res non verba", que un compañero de la universidad interpretaba como "la vaca no habla". Besos

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  5. Peatón, me uno a su admiración irrestricta por las mujeres. Me puso a leer sobre qué cosa es esa de los hombres "metrosexuales". En mi época los llamabamos "perfumaditos afeminados". JAJAJA

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  6. Danilo, ciertamente ha cambiado mucho el concepto aquel que nos convenía mucho a los hombres de: "Entre más feos, más hermosos". Ahora no. Estos tales metrosexuales se ocupan de su figura y "belleza" de manera excesiva, tanto que repugna.

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  7. ¿Le había dicho antes que usted escribe muy bonito? Voy a enlazar esta entrada en la que escribí hace semanas con un tema parecido.
    La vida es bella porque existen hombres como tú que aprecian a las mujeres reales. Gracias.

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  8. Hola, mi adorada Licuc. Tus visitas por acá siempre son muy refrescantes. Gracias por tus comentarios.

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