martes, 3 de enero de 2012

“Promesa de dar” gato por liebre



En tres días llegarán oficialmente los Reyes Magos.  Y que yo sepa, no hay indicios de que traigan consigo la mitad de la fortuna de Bill Gates y su socio Warren Buffet, que, en momento aciago, prometieron junto a otros multimillonarios donar para obras de beneficio común. Ese dinerillo, mal contado, asciende a la suma de cincuenta mil millones de dólares.  Es decir, lo suficiente para garantizar, por ejemplo, el servicio integral de salud de veinte millones de seres humanos pobres durante diez años.

De eso hace ya dieciocho meses, y a la fecha no hemos sabido que los magnates que se regodearon hasta la saciedad con su campaña mentirosa, The Giving Pledge, hayan soltado un dólar.

Descreído como soy, confío más en los tres Reyes Magos que en los magnates en cuestión. Y eso que no sabemos cuántos magos eran en realidad,  si eran reyes o timadores. Tampoco se conocen sus verdaderos nombres, ya que el evangelio de Mateo no los menciona. Melchor, Gaspar y Baltasar parecen ser más bien sus alias.  Con todo, creo más en ellos que en alias Gates y alias Buffet, como quedó dicho. Ese par como que nos metieron gato por liebre. Y aún diría más: ni siquiera nos dieron el gato. Nos "pusieron conejo", como decimos en Colombia cuando hemos sido víctimas de un engaño.

Ahora bien, partiendo del hecho, acaso  esotérico, de que mi relación con  los Reyes Magos ha estado signada por la frustración, mi adorada hija se empeñó en reconciliarme con los viajeros de oriente, prometiéndome conseguir el regalo que yo quisiera, “cualquiera que fuera”. Pero mis caprichos no se procuran en Amazon.com, sino, en el mejor de los casos, en los “agaches” de los mercados de pulgas.  El hecho es que le pedí una réplica a escala de un autobus londinense rojo (el "routemaster"), de preferencia metálico y hecho en Inglaterra, como uno que tuve en la infancia y se perdió para siempre.  Aprovechando sus vacaciones de la Universidad, mi hija visitó varias ciudades de los Estados Unidos, indagó en centros comerciales especializados y recomendó a sus amigos y conocidos mi encargo banal, pero sin éxito.  Después de casi dos años sin cejar en su empeño -su determinación es a prueba de fuego-, mi nena viajó unos días a San Francisco para visitar a una prima que se encontraba estudiando inglés, alojada a la sazón en la casa de una adorable pareja de esposos de mediana edad radicados en esa ciudad. Y he allí que el dueño de la casa tenía en su biblioteca el autobus anhelado. Ella le contó al buen hombre el intríngulis de mi encargo a los Reyes Magos, e incluso -como buena lectora que es- hizo una lírica comparación de mi capricho con la rosa de invierno del cuento popular de la "bella y la bestia", de suerte que, como era de esperarse, este caballero  amabilísimo -a quien Dios guarde- se lo obsequió, conmovido, para que lo hiciera llegar  a mis manos (hay foto del portento).


Resultó, pues,  que mi hija encontró -sin buscarlo- a uno de esos magos que, a juzgar por su estampa, se parece más a san Nicolás que a un beduino. Mucho más efectivo, en todo caso, que los malhadados Gates y Buffet en quienes confío más bien poco.

(créditos fotos: No.1 full de reyes, de www.morguefile.com; No.2 san Nicolas y esposa, de Angela Gómez)

9 comentarios:

  1. Darío: A estas alturas ya deberías saber que las personas que más tienen, son las que menos dan.
    A veces las que viven al día o las que de plano no tienen nada, dan unos regalos espectaculares.
    Como mi amiga Iliana, que donará uno de sus riñones a su esposo, o don Rogelio, que ayer donó sangre para un niño que ni conoce, o los miembros de la iglesia a la que asisto, que pasaron la noche del 31 con los chicos que viven en las coladeras de La Alameda (un parque de la Ciudad) Compartieron la cena y les regalaron ropa, alegría, abrazos y esperanza.
    Tú, ya ves, tendrás un regalo valioso, más por la buena voluntad de quienes lo dan, que por su precio, de personas que ni conoces. Así es la generosidad de quienes no poseen grandes fortunas, sino buena voluntad.
    No me dejaste desearte un feliz año por el Facebok, así que aprovecho para hacerlo ahora.
    Espero seguir siendo tu amiga y lectora. Que Dios bendiga este año tan lleno de malas predicciones y que te bendiga, junto con las personas que amas.
    Un abrazo: Doña Ku

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  2. Mi queridísima tía Ku. Ciertísimo todo lo que dices. Por acá hay un dicho que dice, "el pobre no repara", para significar su generosidad desinteresada de compartir hasta lo que no tiene.

    De otro lado, te ratifico en este, mi espacio natural, mi enorme y sempiterno aprecio, esperando asimismo que no me abandones. En cuanto al Facebook, no soy bueno para moverme en ese espacio y, como habrás notado, es muy poco el uso que le doy. Besos.

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  3. Por el momentoo te doy la razonn peroo si no fuera por internet....jamas nos hubieramos conocido.......Besos Hilda Breer

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  4. Bueno Dari, tienes que pedirle a Angela que les mande una traducción a inglés de este post a San Nicolás y Esposa

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  5. Así es la vida: las cosas van y vienen. Lo que se va por un lado, llega por otro, aunque a veces se haga esperar mucho. Te deseo un feliz año Dari, y que este 2012 te traiga muchas cosas buenas!
    Maco

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  6. bueno, creo los méritos son de la niña, hizo todo el trabajo de los reyes magos, podrías encomendarle el cobro de los dinerillos de los millonarios, a lo mejor lo logra....
    saludos querido amigo mio, buen año

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  7. Yema, Maco, Amalia, recibo con alborozo sus comentarios y pondré en práctica sus consejos. Mil Gracias.

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  8. Un fuerte abrazo, Hilda. Sin duda le debemos mucho a la internet. Es un invento prodigioso sin el cual no podría trabajar. Sólo tengo mis reservas con una red social en particular: "el carelibro".

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  9. een eigen webwinkel beginnen webwinkel beginnen groothandel

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