miércoles, 11 de enero de 2012

Viejo no, muy usado



Según el DANE, entidad –desacreditada- que lleva las estadísticas oficiales en mi patria, la esperanza de vida de un Colombiano es de 74 años. Con cincuenta cumplidos, y haciendo un acto de fe, concluyo que ya he transitado las dos terceras partes de esa cosa abstrusa, refractaria al entendimiento, a veces cruel pero siempre estimulante -a la manera de un tiovivo- que llaman vida.

Desprovisto de su componente espiritual, el ser humano sigue siendo una máquina maravillosa –pero máquina al fin- que se desgasta con el uso. Creo con el poeta Castro Saavedra que nos vamos gastando contra la ropa. Pienso que el sol  nos va secando los fluidos energéticos, y la fricción permanente contra el viento va erosionando los componentes  positivos y negativos de nuestros átomos. Todavía más cuando se es un caminante impenitente e inveterado como el suscrito, que anda por ahí expuesto a las inclemencias del clima.

Por tal razón aproveché estos días de asueto para acudir al examen médico preventivo de los cincuenta años.  Eso es algo así como la revisión técnico mecánica de un auto -previa a la “chatarrización” o “repotenciación”, según el caso-, cuando este ha llegado a los quinientos mil kilómetros.

Lo cierto es que el doctor Jiménez, uno de esos médicos a la antigua que aún se toma el trabajo –y el tiempo-  de hacer un buen examen clínico, después de analizar las pruebas diagnósticas ordenadas con anterioridad, determinó que tengo el chasis ligeramente torcido, algunos –muy leves-problemas en la compresión del motor a causa del sobrepeso, y la latonería en regular estado por mi irresponsable exposición a los elementos. Lo que en términos menos automotrices quiere decir que tengo el hombro derecho un poco caído a causa de una escoliosis –pero ese ya es problema de mi sastre-, hipertensión arterial y manchas en la piel. Por fortuna para mí, de donde el cuerpo forma horqueta para abajo –como decía el viejo Lucas Caballero- no tengo ningún problema, y todo me funciona a la perfección.

Después de escuchar con estoicismo al doctor Jiménez, le pregunté si esos achaques se deben a que me estoy volviendo viejo.

 -Viejo no; pero si muy usado. –sentenció el galeno.

Y entonces me dio por pensar en el uso que le he dado a mi vida.  Concluí que, en efecto,  hasta la fecha el uso ha sido intenso. Bueno o malo, no lo sé, pero si me consta que ha sido exento de avaricia, como pasa con esos "pichirilos" que ruedan dignamente por las calles conducidos con orgullo por sus dueños agradecidos. Ahora bien, a riesgo de teorizar sin fundamento, creo que dependiendo del material en que hayamos sido fabricados, el uso que hagamos de la vida nos convertirá en mejores o peores seres humanos. Yo, aunque muy usado, todavía no sé de qué material estoy hecho. El tiempo y las circunstancias lo dirán.

(Créditos foto: El peatón en el museo de "Otraparte". Foto de Alejandro Gómez)

4 comentarios:

  1. Estimado muchachón: No diré que estás hecho un pimpollo, pero ¡ya quisiera yo estar en la cincuentena. El próximo viernes cumpliré años. De modo que, según las cuentas que cuentas, me quedarán unos cinco añitos por vivir, bueno,¡que le vamos a hacer! Todo por servir se acaba y se abolla, antes era "Clarabella" y ahora soy "Claraboya".
    De mi estado físico, ya ni te digo,confórmate con saber que me mantengo más o menos bien, a base de una sarta de pastillas.Eso si, hasta el momento en que escribo la presente, estoy lúcida y todavía escribo y leo, que para mí ya es ganancia.
    Siéntete bien sobrino, "Viejos los cerros y reverdecen"
    Te mando una felicitación por tu buen estado de salud, aunque creo que el mérito es también de doña Inés del alma tuya.
    Te quiere: Doña Ku

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    1. Tía Ku, gracias a tus palabras me siento todavía mejor. Hablo de tu lucidez y de tus buenas letras. Por lo demás, esos pequeños achaques son compensados por el amor a la vida y a los seres queridos. Un fuerte abrazo.

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  2. AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
    Pero hoy es tu cumpleaños!!!!!! te felicito por todo, por tus años que los usas muy bien porque aprendiste a pensar. No todo el mundo puede.
    Por tu fisico- no le hagas caso al medicooo el esta envidioso de ti- y por tu alma, que se mantiene lisa a pesar de las muchas arrugas que han atravesado tu vida.No te quejés, pibito! Se te quiere.
    Hilda Breer. (la misma)

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  3. por acá también se te quiere mucho, Hilda. Gracias por tus palabras tan reconfortantes.

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