lunes, 20 de febrero de 2012

Malecón



Me gusta la palabra malecón. Malecón huele a pescado, a puerto, a gaviota presa de la brisa decembrina, a salitre, en fin, a mar. O a río, cómo no. Pero ese es otro malecón. Algo metafísico quizá, pues debemos hacer un acto de fe para imaginar desde la ribera la inmensidad de su desembocadura en el mar.

Cuando pronuncio la palabra malecón, yo, que nací en tierra fría, lejos del mar, me estremezco como un adolescente que acude a una cita furtiva con su amada; sí, allí mismo, en el malecón.

Palabra versátil, esta de malecón: sinuosa como la costa que pretende imitar con su alma de adoquín; larga en hectómetros, decámetros, o kilómetros, qué mas da. Pero corta, sin embargo, como la dicha. Paralela al abismo insondable de las aguas; triste cuando mira a los que se van. Malecón me suena a pañuelo blanco, a bienvenida, a terraplén, a muralla candorosa contra el tsunami, a muchacha broncínea y fresca, a pescador, a helado de sorbete, a pasión…

Con todo, a los habitantes de Bogotá la hidrografía –en componenda con la orografía- nos birló la posibilidad de probar la miel salada que rezuma la palabra malecón.  Nuestro río, ya cadáver, discurre hacia el poniente alejado y vergonzante, cargando -sin culpa- nuestro hedor.

Bogotá no tiene tren, ni tranvía, ni río, ni malecón. ¡Ay!, ciudad mía, yo te he declarado mil veces y una vez mi amor. Obra en el expediente prueba documental del hecho en cuestión. Mas hoy te quiero un poquito menos porque me negaste la palabra malecón. Mañana, sin embargo, volveré a quererte  igual.


(Créditos: Malecón del río de Oro, Girón, Santander, Colombia. Fotos de H. Darío Gómez A.)

8 comentarios:

  1. tu ciudad es hermosa, aun sin Malecón, es como una madre sin recursos que te ofrece su amor y alojamiento en su humildad...
    saludos querido peaton

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    1. Amalia, tienes toda la razón. Y mi "post" sólo puede interpretarse como la "pataleta" del hijo malcriado que se antojó de una chupeta antes del almuerzo. Pero madre no hay sino una. Y yo adoro la mía: Bogotá

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  2. No se puede negar que es una palabra que sabe a "salitre".
    A mar, a río caudaloso.

    Pero pienso que sin malecon, tu ciudad ha de albergar seres hermosos.

    Cariños

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    1. Cómo no, Abu. Así como los de tu querida patria oriental.

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  3. Darío: En la TV anuncian un concurso que se llama "El viejo y la mar". Convocan a personas mayores de 63 años, a escribir algún relato a cerca del mar.
    Me he estado devanando los sesos a cerca de que escribir, porque como verás, quiero mandar una aportación a dicho concurso.
    Pues como si adivinarás, esta vez te referiste a este tema y me has dado una buena idea para escribir mi relato.
    Gracias mil. Ya sabes que te quiero, con amor santo: Doña Ku

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  4. Que se tengan fino los participantes de ese interesante concurso, tía, porque con seguridad llegarás con éxito al final. Un fuerte abrazo.

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  5. Pasa un grato fin de semana…

    Envolviendo sentimientos
    en suaves telas de terciopelo
    para elevarlos al universo
    entre nubes de caramelo.

    Un beso al viento

    María del Carmen

    (Sin mar y sin rios, con montañas o sin ellas, como la tierra que nos ha visto nacer no hay otra)

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  6. Eso es verdad, María del Carmen. No hay otra. Toca cuidarla.

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