lunes, 27 de agosto de 2012

Dudas metafísicas




Por: H. Darío Gómez Ahumada

¿De dónde penden las cuerdas invisibles
que mueven nuestras extremidades de volatineros?;
¿quién, díganme, es el titiritero que las maniobra?
 ¿y cuáles los motivos de su artificio,
para dar vida a nuestra sustancia inerte de bípedos implumes?

(Créditos foto: Metrocable de Medellín. Foto de Alejandro Gómez B.)

martes, 21 de agosto de 2012

Pequeñas narraciones intrascendentes XXVIII

ARGONAUTAS CARIBEÑOS (crónica gráfica)

El peatón cuenta que...


 (foto de A. Campos, de Agustin, www.flickr.com)

  Un yate de lujo cuesta USD$25,000,000 (quizás no pueda pagarlo con su Master Card).

Navegar en el lavaplatos "no tiene precio"

(fotos de H. Darío Gómez A. Niños jugando en la playa de "La Boquilla", corregimiento de pescadores en Cartagena de Indias, Colombia)


jueves, 16 de agosto de 2012

Terapia paliativa para la espera


Por estas calendas griegas se tramitan en el Congreso de la República dos proyectos legislativos para reformar la Seguridad Social en Salud, convertida  hoy  en un negocio financiero para las aseguradoras (EPS). Por su parte el Gobierno nacional ha prometido expedir, en cosa de unas semanas,  un paquete de medidas “terapéuticas” para salvar el actual –y pernicioso- modelo de aseguramiento en salud.  Entretanto, murió hace unos días otro "paciente", esta vez un hombre de 59 años, en un hospital de Bogotá, mientras hacía la fila para obtener una cita médica. Morirán muchos colombianos antes de ver un sistema de salud que dignifique a ese pobre y desamparado saco de huesos con alma -más conocido como paciente-. Y mientras eso sucede, propongo con modestia la siguiente  terapéutica para mitigar los efectos de su espera infinita.

¨La digestión de la pulpa del coco demora cuarenta días y cuarenta noches. Ni mucho, ni poco. Al plátano hartón de cáscara roja le falta un grado para ser veneno. Compadre no coma coco. Si se ha comido banano y se toma ron, muerte segura. Nadie comió. Ni yo tampoco. La pepita de la pitaya si la comes no la muerdas, si la muerdes no la tragues: si la tragas, allá tú”
Alheña & Azúmbar, poeta X-504



En primera instancia conviene asimilar, al igual que los anacoretas, “que morir tenemos”. – hermano, ya lo sabemos - y que, por contera, lo demás es ganancia. Mejor aún si comprendemos con el filósofo Avicena que la ciencia no es buena o mala en sí misma, sino que su resultado depende del fin a que se dirige: generalmente de lucro, es decir, positivo en el balance de las aseguradoras (EPS) y las transnacionales farmacéuticas.

Entendido lo anterior, el paciente, como su nombre lo indica, podrá soportar mejor la espera si lleva consigo un helianthus annuus recogido al sereno de las dos de la madrugada de un 23 de julio bajo el signo de cáncer con la vista hacia el oriente y trémulo de frío, mientras hace la fila para obtener una cita médica. El helianthus annuus, hay que decirlo, es el mismo girasol o mirasol si lo prefieren, que para el caso lo mismo da. Sin embargo, en el ámbito burocrático de la salud es menester nombrar las cosas por su nombre científico. Posee esta planta la virtud de volverse al sol en su movimiento aparente, de modo que el paciente puede contemplar con loable estoicismo el transcurso del día al tiempo que espera la atención médica oportuna.

El sujeto que combine la maceración de los pétalos del helianthus con tintura de valeriana, mezclada y templada con el zumo de la mandrágora, e ingiera la solución en ayunas, como corresponde, recobrará de inmediato la fe en el sistema, adquiriendo un inexplicable espíritu jocundo frente a la adversidad, y lo mejor de todo, sin contraindicaciones conocidas con respecto a los placebos recetados impunemente por la seguridad social.

(Créditos foto: de frenkiev, www.flickr.com)

viernes, 10 de agosto de 2012

Empanadas olímpicas

Empanadas Vallunas por yoamocaliyvos


 Medallas por Ayaita


En mi patria hermosa y solidaria (a pesar de su clase politiquera y dirigente), muchos programas sociales han pelechado a punta de rifas y venta de empanaditas parroquiales: salacunas, centros de salud, refugios para ancianos, casas para madres adolescentes, comedores comunitarios, qué sé yo. A punta de empanadas de carne desmechada con papa criolla y buen limón algunos pastores, de la estirpe de Albert Schweitzer, han levantado hospitales. Sé de hermanitas de los pobres que han financiado hogares de paso con la venta de empanadas amasadas con harina de trigo y relleno de arroz, carne molida y huevo duro. Y así cunden los ejemplos de damas voluntarias que preparan suculentas empanadas fritas con masa de yuca y rellenas de queso; matronas costeñas de la legión de la caridad que nos deleitan con empanadas de huevo y picado con ají; porque el ají, hay que decirlo, es indispensable para el fomento del consumo de la empanada, y,  por ende, de las obras sociales.

Lo cierto es que ante el desgreño administrativo y la falta de probidad de muchos funcionarios públicos que destinan los recursos de inversión social para aumentar su caudal o favorecer a sus compinches del sector privado, la empanada se ha convertido en el combustible (comestible) del desarrollo social. De modo que no pocos centros comunitarios deben su existencia a las empanaditas de pipián (con relleno de maní, papa y carne) vendidas en los bazares de barrio, en fin, a la empanada con mayúscula (y ají).

Y así pasa con el deporte olímpico colombiano. Varias medallas (una de oro, tres de plata y cuatro de bronce)  en Londres fueron ganadas por nuestros compatriotas como justo reconocimiento a su esfuerzo, así como el de sus familiares y entrenadores. Y merced a las empanadas, claro está. Me conmovió hasta el llanto saber que Yuri Alvear, hermosa medallista olímpica de bronce en judo, financió su preparación con la venta de empanadas vallunas (con masa de maíz amarillo, rellenas de carne picada y guiso, exquisitas sin duda); y que su entrenador no cobró por su trabajo durante varios años.  Es decir, la muchacha ganó su presea, no gracias al apoyo del gobierno (representado por Coldeportes y el Comité Olímpico Colombiano), sino a pesar de él. Ella, sin embargo, generosa, se abrigó con el tricolor patrio que, a mi juicio, debería tener como escudo una suculenta empanada valluna, ve.

¡Mi respeto, admiración y cariño por todos nuestros deportistas, sin excepción!

¡Mi reconocimiento a la exquisita y solidaria empanada colombiana!

(Créditos fotos: www.flickr.com)

miércoles, 8 de agosto de 2012

Lección de humildad y de rigor



Contaba don Ramón Vinyes, el sabio catalán, que "Da Vinci, pintor, lo quiso saber todo, lo buscó todo, para ponerlo en su arte." Acaso la mayor enseñanza del genio italiano es -precisamente- que no hay que fiarse del genio: el aprendizaje permanente es necesario. Refería asimismo don Ramón, que el genio de marras, que quiso ser pintor, fue además -para poder llegar a serlo-, "filósofo, matemático, físico, anatomista, embriólogo, arquitecto, geólogo, paleontólogo, fisiólogo, botánico, ingeniero, escultor y geógrafo" !Qué extraordinaria lección de humildad y de rigor!


A mis cincuenta años cumplidos, sin ser un genio -ni muchísimo menos-, me ha dado dizque por ser pintor. Espero poder compartir con ustedes mi primera pintura en el 2072.

(Créditos foto: de gb gfx, www.flickr.com)

El canario que descubrió que los trinos en twitter eran lo suyo

(Créditos foto: www.flickr.com) “A la abeja semejante, para que cause placer, el epigrama ha de ser pequeño, ágil, pica...