lunes, 3 de diciembre de 2012

Acerca de un paraguas

(Créditos foto: de C. Fuentes, www.flickr.com)


Soy poco apegado a los bienes materiales; menos todavía al paraguas que es acaso el activo más volátil (y esto se afirma en sentido literal) del inventario personal, ya por causa de nuestro olvido desagradecido cuando cesan las lluvias, ya por su mala calidad venida de China, que no resiste un ventarrón cuando rasga la tela negra y voltea patas arriba el varillaje, como si se tratara del esqueleto de una antena parabólica a merced del vendaval. No es infrecuente ver en las calles bogotanas el cadáver abandonado de un paraguas, con su armazón despachurrado y las alas rotas, como un gallinazo estrellado contra el pavimento.

Con todo, sólo se aprecia el verdadero valor de un paraguas cuando llueve. Y eso lo saben los ladrones circunstanciales de paraguas que están pendientes del menor descuido de su dueño para apañárselo.  El viernes pasado, en la mitad de un aguacero y mientras cobraba un cheque en el banco, me robaron el que había dejado a la entrada secándose. Mi ira santa no se desató por el valor comercial del adminículo (una bicoca), sino por la proverbial mojada que tuve que soportar hasta llegar a la oficina. Recordé entonces, con malas pulgas, la rima que le compuso  Jorge Pombo (por allá a principios del siglo pasado) a su friolento y malgeniado vecino, Pío Calahorra, cuando le robaron a este en la calle real (carrera séptima) de Bogotá la capa que lucía con orgullo. Dice así el verso:

“Un ladrón impenitente
Robó la capa a don Pío
Y yo no he visto, francamente,
Viejo que más se caliente
Cuando comienza a hacer frío”

7 comentarios:

  1. Son tiempos de tomar precauciones Peatón,
    saludos

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    1. Infortunadamente así es, maestro Omar. Y no sólo en cuanto a paraguas se refiere. Un abrazo.

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  2. Muy bueno!!!, y cuan cierto.
    Y mas que un ladron es un aprovechado!!!!!

    Saludos

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    1. jajaja. Dicen que la ocasión (y para el caso la necesidad) hace al ladrón. Besos, querida Martha.

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    2. Lo que omiti decirte, se me paso en el momento, es que fui siempre una desparaguada ja ja, con tres hijos varones a quienes siempre les costaba recordar donde habian dejado el paraguas, comprenderas mi desazon.

      Cariños

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  3. Darío: El paraguas es un artículo un tanto circunstancial y huidizo.
    A mí me pasa que, cuando salgo sin él, llueve y cuando lo enarbolo, ¡ni una gota!
    No obstante, cuando joven, pasé buenos ratos bajo la sombrilla, acompañada del novio, lloviera o no. Todavía me acuerdo (suspiro), ¿lo crees?
    Te mando un mega abrazo. Tu tía: Doña Ku

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  4. Si, señora. A mí me pasa también. Hasta tal punto, que he dado en llamar al paraguas "báculo antilluvia". Un abrazote, tía Ku.

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