jueves, 20 de diciembre de 2012

En la zona del impacto

 A propósito del 21 de diciembre de 2012

 "Un aerolito gigantesco se acerca a la Tierra con velocidad de
mil kilómetros por segundo. ¿Es usted hombre de ciencia? Conteste
rápidamente sí o no, para saber lo que anda haciendo en la zona del
impacto." Juan José Arreola.

Por: Darío Gómez

Como ya es tarde para la huida,
sólo me queda degustar el turgente fruto de la parsimonia.
De suerte que declino mi inveterada lucha contra la báscula,
pues al fin y al cabo en el vacío el peso importa poco.

Más bien aprovecho el nanosegundo de vida que me resta para preguntarme:
¿Qué ando haciendo justo en la zona del impacto?
Acaso imaginar trillones de quarks regados por el suelo,
como piezas vagas del rompecabezas del mundo.

creditos foto:www.flickr.com

lunes, 17 de diciembre de 2012

Si acaso el 21 de diciembre ……

(foto de José Lumon, www.flickr.com)
"es bueno recordar que en el siglo XVII el arzobispo inglés James Ussher calculó la fecha de la creación del mundo: 23 de octubre del 4004 a. de C., del mismo orden de magnitud que la calculada por los mayas. No contento con esto, estimó en 6.000 años la duración del cosmos. Por lo tanto, el mundo se acabaría en 1996. Hay evidencias de que esto no ocurrió."
Apartes del artículo "Arrepentíos" del profesor J.F. Isaza, El Espectador, 12/12/12



Ya sea por pandemia viral, explosión de rayos Gamma, invasión extraterrestre, erupción masiva de magma, meteorito, inclinación de la tierra (como prefiguró Nostradamus) y el correspondiente derretimiento de los polos, ira “santa” y atómica de algún Ayatollah y respuesta “democrática” y nuclear de occidente, impacto pernicioso por efecto de la conjunción sinódica de la tierra, el sol y los planetas con la vía láctea (como pasó hace veintiséis mil años, según dicen algunos testigos sobrevivientes), en fin, destrucción de la humanidad por el paso orbital del planeta Nibirú; o que sencillamente no pase nada a despecho de los jerarcas apocalípticos de la estirpe de Ussher, lo cierto es que el día viernes 21 de diciembre de 2012 podremos decir, sin temor a equivocarnos, y con la grandilocuencia estulta de un libro de superación personal de Paulo Coelho, que: “Hoy el es el primer día del resto de tu existencia”.

Como sea, los arrepentidos de último minuto, los conversos de ocasión, bien podrían adherirse a la apuesta de Blaise Pascal (muy práctica por cierto) sobre la creencia en la existencia de Dios:
  • “Puedes creer en Dios; si existe, entonces irás al cielo. (ganarás la gloria)
  • Puedes creer en Dios; si no existe, entonces no perderás nada.
  • Puedes no creer en Dios; si no existe, entonces tampoco perderás nada.
  • Puedes no creer en Dios; si existe, entonces no irás al cielo”. (lo perderás todo, irás a la paila)
Y por si acaso, abracen fuerte a sus seres queridos. Bésenlos. Díganles sin reserva cuanto los aman. Ahí les dejo ese trompo en l`uña.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Libelo contra los lunes

(Mi padre en un paseo, la víspera de un lunes. Foto familiar 1955)


Lo peor del domingo es que le sigue el lunes. El lunes es un día circunspecto que infecta al pobre domingo con la víspera del examen final, la tarea del colegio, el comité de gerencia o peor aún, con la conciencia infinita del desempleo que se siente en las cafeterías de barrio los lunes a las diez de la mañana. El lunes cuando no es festivo es patronal, incisivo, trascendente, amenazador, mezquino, inoportuno. Y si es festivo termina por contaminar al inocente martes con su síndrome iniciático laboral. Pienso con el poeta Ciro Mendía que deberían proscribir el lunes del calendario semanal y cambiarlo, claro está, por otro sábado (para no descompletar el almanaque).

Se reciben firmas para coadyuvar el presente libelo infamatorio contra ese nefando día. No es sólo cosa mía, aclaro. El aludido poeta (ilustre hijo del municipio de Caldas, Antioquia) me antecedió hace años en el empeño con el siguiente escrito políticamente incorrecto:

"CONTRA EL LUNES"

Lunes. El lunes es un día feo,
es el día más largo y más pesado,
el más estrecho, el más desfigurado
y el más inútil de los días, creo.

Es un día sin Dios y sin recreo
un paranada, tonto y desgraciado,
yo cuando veo un lunes a mi lado
lo maldigo, lo insulto y lo pateo.

Si es el día más simple y ordinario,
yo te pido, moroso calendario,
que lo tires al mar y a los atunes.

Si es un burgués infecto, nulo, bajo,
y es, en fin, el heraldo del trabajo,
hazme hoy mismo otro sábado del lunes.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Antología o selección, he allí la cuestión



(La siempre hermosa Carmenza Duque. Foto de El Espacio, 1985)

Hace un par de años escribí un post  sobre mis cantantes favoritas que titulé: “acerca de mis otras mujeres amadas” (enero 11 de 2011). El escrito incluía un listado de diecinueve nombres con sus respectivas canciones preferidas por mí. ¿Por qué no había veinte o treinta nombres por ejemplo? No lo sé. De hecho mi pariente y amigo Rodrigo Peláez me hizo el reclamo por esa lista tan esmirriada que no incluía cantantes de la talla de Celia Cruz, de modo que prometió enviarme una lista seria y enjundiosa para remediar, según el, mis omisiones inaceptables. Sigo esperando la lista.

Pero resulta que a diferencia de la antología (rígida y objetiva, al menos bajo unos criterios predeterminados), la selección es íntima y arbitraria, refleja nuestros amores y antipatías. Tiene algo de echazón o de rescate de un naufragio, qué sé yo, algo definitivo como el testamento de nuestros sentimientos. Y es que así como las pertenenias de un sujeto hablan con más elocuencia de su índole que sus propias palabras, las selecciones musicales personales delatan nuestra cursilería, sordidez o melancolía (yo tengo un poco de las tres cosas). Por lo tanto la selección siempre será restringida. ¿Qué salvar del incendio?, ¿qué llevar en la huída?

En una ocasión, ahora años, tuve que salir del país prácticamente con lo puesto (por razones que no vienen al caso), acompañado únicamente de la incertidumbre del regreso. Recuerdo que sólo pude llevar cinco libros, a saber: La poesía completa de León de Greiff en dos tomos, la antología de "Cuentos populares italianos" de Italo Calvino (otros dos tomos de Siruela) y la "Enciclopedia de las cosas que nunca existieron" de Ingpen y Page en un enorme y bellísimo tomo ilustrado que ganó el premio H.C. Andersen. Desde luego había más libros en mi selección, pero sólo podía llevar esos, de suerte que debí hacer un ejercicio de reflexión para acertar en mi salvamento. Con los amigos pasa lo mismo. A medida que nos acercamos al final de la jornada somos más selectivos. Nos vamos liberando por el camino de todo el matalotaje innecesario.

Pero hablábamos de mis cantantes predilectas. Con todo, no son muchas más de las diecinueve mencionadas originalmente (cuya lista transcribo complementada), donde sigo sin incluir a Celia Cruz,  a despecho de Rodrigo.  Ya debatiremos ese asunto cuando me traiga su lista prometida.


Toña la negra, “canta”
Carmen Delia Dipiní, “no es venganza”
María Luisa Landín, “amor perdido”
Blanca Rosa Gil, “odio gitano”
Myrta Silva, “que corto es el amor”
Virginia López, “ya la pagarás”
La Lupe, “sin fe”
Olga Guillot, “la noche de anoche”
Patricia González, “amor robado”
Omara Portuondo, “piensa en mí”
Amparo Montes, “guitarra guajira”
Julita Ross, “no me escribas”
Carmenza Duque, “soy lo prohibido”
Joan Báez, "te recuerdo Amanda".
Soledad Bravo, “la tirana”, "interludio"
Chavela Vargas, "Macorina"
Elena Burke, "tu, mi delirio"
Rosario, “sabor, sabor”
Claudia Gómez (la colombiana que triunfó en N.Y.), toda
Ethel Ennis, “love for sale”
Blossom Dearie, "tea for two"
Ella Fitzgerald, "Mack the knife"
Elis Regina, toda
Astrud Gilberto, toda
Claudia de Colombia, “Cuando estemos juntos"
Sole, la de Presuntos implicados, “Cómo hemos cambiado"
Las hermanas Márquez, “Parampapam"
Emilce de Colombia, la de los Flipers. "Mi segundo lugar"
Susana Rinaldi, "Uno"
Amparo Ochoa, "Esto de jugar a la vida"
Eddie Gorme. "Nosotros" 
Rocío Durcal, toda
Alicia Juárez, "La araña"
María Dolores Pradera, toda.
Alaíde Costa, “é mentira nosso adeus”
La negra grande de Colombia
Totó la mompoxina y todas las estupendas "cantaoras" de su índole 
Carmencita Pernett, "Ven, ven, ven"
Matilde Díaz, "Te busco" (con la orquesta de Rafael de Paz) 
María Victoria Cervantes y su "pugidito"
Lucy Fabery, "la muñeca de chocolate"
Xiomara Alfaro
la hermosa Olga Chorens, "Mis noches sin tí"
Irma Dorantes
Abbe Lane. "El negro zumbón", "Me lo dijo Adela" (con la orq. de Xavier Cougat)


Mi vieja Olivetti

Si bien es claro que no debemos desarrollar apego por los bienes materiales a riesgo de parecer mezquinos, hay algunas cosas, ciertos obje...