sábado, 8 de octubre de 2016

Pequeñas narraciones intrascendentes acerca de la esperanza de vivir en paz

(Peatón en el barrio de la "Perseverancia", virtud que toca sacar a pasear de vez en cuando. Foto de Alejandro Gómez)


El peatón cuenta que...

Pasados varios días desde el plebiscito, la ciudad luce aún desconcertada, como el escenario de un tríptico del Bosco. Ya ni el fútbol, paño de lágrimas nacional, suscita emoción entre los transeuntes.

Y ante esa desazón, contrasta la imagen de un obrero que taladra con furia inusitada el pavimento de una calle de Bogotá. Es como si quisiera reventar un absceso para drenar la podre que infecta la patria, y mitigar en algo el dolor de la inflamación. Tal es su empeño, que rompe la manguera del martillo neumático. Determinación no le falta al buen hombre, pero quizá su herramienta es inadecuada.

Esa misma determinación debemos mantener para defender la paz. No es cosa de un día. Los jovenes están abriendo camino.



Contaba mi padre que...

En un pueblo de Antioquia, asolado por la sequía de varios meses, el párroco resolvió hacer una rogativa para que lloviera. El día de la procesión sacaron a pasear al santísimo, y una de las feligresas marchó con un paraguas. El cura le preguntó por qué salía con paraguas en un día sin lluvia, y ella le contestó que precisamente lo hacía para recibir las bendiciones del aguacero que pronto iría a caer.

Eso se llama fe.

No hay que saber de memoria las virtudes teologales para tener confianza en que seremos capaces de reivindicar la paz tan anhelada, siempre y cuando mantengamos el optimismo de la parroquiana de marras.

1 comentario:

  1. Pues por aca tambien lo estamos intentando
    Esperando que las mentes se abran frente a tanta corrupcion
    Cariños

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