jueves, 31 de marzo de 2016

Optimismo

De cara a la firma de la paz, ratifico mi optimismo. 




Nadie se llame a engaño: “no hay almuerzo gratis” (como aseguran los economistas neoliberales), y el hombre es lobo del hombre, si se quiere, como reza el necio precepto.
Pero lo importante no es la ley sino sus herméticas excepciones,
sus exiguas confirmaciones reducidas a pequeñas gotas de esperanza
por el autoclave manchesteriano.

Ocurren a veces incidentes generosos que no corresponden al azar, ni a la gazmoña caridad del poderoso, y he aquí que uno se reconcilia con la raza de los bípedos "pensantes"
cuando presencia una mano extendida al condenado
o cuando escucha la voz prestada sin interés a quien le negaron el crédito de sus palabras.

Uno se conmueve, qué sé yo, con los proyectos para colorear los mapas del despojo,
no con la hemoglobina de sus hijos, sino con pinturas de maíz y secreciones nutritivas de ganado manso para mitigar su angustia inveterada: si, me refiero a la paz. 
Suena a optimismo sin causa, pero esa es precisamente la belleza de la ilusión cuando hay motivos para esperar.

Planta exótica es la paz por estos lares, pero hermosa cuando  florece. Entonces se trasluce en el horizonte un arrebol que conjetura la Arcadia extraviada en las antípodas de la guerra.

Amanecerá y veremos nuevamente el Transmilenio atestado de gente, pero quizás lo apreciaremos con una mirada diferente: acaso traslúcida de esperanza.  Vale la brega.

(créditos foto: el peatón en la Sierra Nevada del Cocuy, Boyacá, Colombia. Foto de Francisco Hernández)

miércoles, 23 de marzo de 2016

El viento lo dijo

A ratos suelo pensar
una verdad sin reproche:
pasar en vela la noche
no equivale a madrugar.
También suelo argumentar
cuando estoy de buen humor
otra verdad de cantor
ligada a sus pareceres:
conocer muchas mujeres
no es conocer el amor

Décma de Manuel Mejía Vallejo

Hasta siempre, padre Javier


(Foto extractada de El Tiempo)
“Luto por muerte del padre que ayudó a los niños y jóvenes de la calle
El padre Javier de Nicoló murió a las 11 de la noche de este martes, informó la Comunidad Salesiana., El Tiempo, miércoles 23 de marzo de 2016”

Por: H. Darío Gómez A.

Se nos murió el padre Javier de Nicoló. Este buen salesiano, por más señas italiano, de la estirpe de Don Bosco, hizo más por la juventud desamparada de Bogotá durante los últimos cincuenta años, que todos los gobiernos de la ciudad en su historia republicana. Sin embargo, algún burócrata de turno decidió un día apropiarse de su obra, el IDIPRON (Instituto Distrital de la Protección de la niñez y la juventud), quizás para lucrarse de los réditos políticos que produce tan importante obra social.

Más, es lo cierto que del fango (de la corrupción y el escándalo) develado por estos días en la iglesia católica mundial por cuenta de algunos de sus representantes terrenales, surgió como una hermosa flor la obra encomiable del padre Javier de Nicoló, en beneficio de los gamines o jóvenes habitantes de la calle, como se les dice ahora con el eufemismo típico de los programas sociales. Este buen curita, sin perjuicio de su voto de castidad, tuvo más hijos que los patriarcas venerables del antiguo testamento. Se cuentan por miles las muchachas y muchachos en condiciones vulnerables que recogió de las calles, acogió en su institución y resocializó para salvarlos del lumpen y la desesperanza.

Los colombianos en general y los bogotanos en particular, le debemos agradecimiento del tamaño de una catedral a este descendiente espiritual de San Francisco de Sales. No le alcanzará para ser santo según el proceso canónico, pero al igual que la madre Teresa de Calcuta, permanecerá vivo en nuestro corazón.

Hasta siempre, padre Javier.


viernes, 18 de marzo de 2016

Décima de nuestra política de fronteras.

Comentario rimado a mala noticia 
(Mar Caribe colombiano. Foto de H. Darío Gómez A.)


EL ESPECTADOR, MARZO 17 DE 2015
"La Corte Internacional de Justicia se declaró competente sobre dos nuevas demandas de Managua

Los errores de Colombia ante la CIJ son políticos, no jurídicos

No comparecer ante el tribunal internacional en los dos nuevos procesos que se abren contra Nicaragua podría resultar más costoso para Colombia."


Abandonada  la raya
por los gobiernos centrales,
arriesgamos nuestros mares
en un litigio en la Haya.
Que vaina! no hay quién vaya.
¿Quién será de la patria adalid
que defienda en franca lid
nuestro mar territorial,
con un sesudo memorial?
No, no hay nadie, mejor huid.


martes, 15 de marzo de 2016

Teresa de Calcuta: ni premio Nobel ni santoral católico

FOTO EFE

"Canonización de la madre Teresa de Calcuta será en septiembre
El papa Francisco decretó que sea el 4 de ese mes. Aún no se conoce dónde se realizará la ceremonia.
Por:  ELTIEMPO.COM | 
 8:09 a.m. | 15 de marzo de 2016"



Personalmente, no creo en santos ni me convence la infalibilidad del ser humano. Pero si me fuera dado premiar a una persona que represente el compendio de los valores de la compasión, la solidaridad, la opción por los desamparados, en fin, el amor al prójimo, no dudaría en otorgarlo a la Madre Teresa de Calcuta. De hecho, esta buena mujer recibió en vida el Premio Nobel de la Paz, en 1979, premio que, a juzgar por las obras de otros ganadores del mismo, como el nefando Henry Kissinger, envilece a sus beneficiarios.

Y ahora la iglesia católica, con criterio parecido al Nobel, la va a erigir en santa por unos supuestos milagros, un par de sanaciones demostradas en engorroso proceso canónico digno de mejor causa. Pero resulta que el verdadero milagro es el conjunto de su obra. Es decir, su humanidad, su trabajo de muchos años al servicio de las prostitutas, de los enfermos de SIDA, de los huérfanos, en fin, de los marginados.

Lo cierto es que a partir del próximo  4 de septiembre la Madre Teresa será santa en los altares, al igual que, por ejemplo, San Ezequiel Moreno Díaz, el cura Agustino que durante la guerra de los mil días, en Colombia, justificó en sus predicaciones y escritos  el exterminio de los liberales impíos.


Ni Henry Kissinger, ni San Ezequiel Moreno Díaz. Teresa de Calcuta está por encima del Nobel y del santoral católico. Ella permanece viva en los corazones de las mujeres y los hombres que, habiendo perdido la esperanza de cambiar el mundo, estamos comprometidos a trabajar duro para no arruinarlo aún más. Toda mi admiración por esta mujer, tanto más grande en humanidad cuanto pequeñita en estatura.

martes, 1 de marzo de 2016

De héroes insospechados y clandestinos





No soy nadie para juzgar virtudes, pero sé reconocerlas. Lo anterior, sin perjuicio de mi desconfianza patológica de los filántropos de cartón piedra y mi repugnancia por la manida responsabilidad social empresarial que se preocupa más del fariseísmo mediático que del impacto efectivo de sus obritas de caridad.

Aprecio, eso sí, las historias de vida de los héroes insospechados que, por clandestinos y comunes, son inocentes de su propia grandeza. De tal índole es la historia de un paisano que conocí en mi breve exilio de hace unos años, que tenía por oficio la ornamentación en metal. Sin embargo, los fines de semana el sujeto en cuestión hacía por encargo videos (acaso no muy profesionales) de bautizos, matrimonios y primeras comuniones en los barrios populares. Este buen hombre me decía con candorosa socarronería que su trabajo ocasional consistía en inmortalizar para sus clientes el paraíso de papel festón alquilado por horas en un salón comunal. 

Se me ocurre que un ciudadano que filma a destajo y por unos pocos pesos la dicha (siempre tan efímera) para que sus protagonistas puedan prolongarla hasta el infinito reproduciéndola en su humilde cuartito de pensión, tiene que ser, insisto en ello, una persona de bien. Y así cunden los ejemplos, como el de la muchacha que tararea baladas mientras vende en la calle el diario de la tarde, o el hombre que silba al tiempo que escarba con cuidado para rescatar  de nuestra basura las botellas de vino, ya escanciado, las cajas de cartón que alojaban nuestras pertenencias sin estrenar y las letras de los periódicos ya leídos, en fin, cosas así...

Mi vieja Olivetti

Si bien es claro que no debemos desarrollar apego por los bienes materiales a riesgo de parecer mezquinos, hay algunas cosas, ciertos obje...