jueves, 8 de marzo de 2018

Jitanjáfora electoral



Comparto con ustedes esta jitanjáfora escrita a propósito de la próxima jornada electoral

Vayan a cotar en voro
por el cabo prondidato;
que mor ví gote hasta el pato
pa` delener un buen tegado.

No voperdicien su desto
catableciendo a los rescos;
no belijan a reellacos
o su seto vorá perdido.

(Traducción libre del esperanto arcaico vociferado en las tierras boreales del trópico austral)

Vayan a votar en coro
por el probo candidato;
que por mí vote hasta el gato
pa´tener un buen delegado.
No desperdicien su voto
restableciendo a los cacos;
no reelijan a bellacos
o su voto será perdido.

viernes, 16 de febrero de 2018

“En el mar no hay ateos, dice un viejo refrán de marinos”

(Créditos foto: autorretato del peatón en una playa ignota)

¿Qué mueve a un ser humano, animal terrestre por naturaleza, a abandonar la seguridad de la tierra firme para sumergirse durante semanas en la profundidad del mar a bordo de una saeta metálica?   No hay respuestas concretas. Ni siquiera los análisis de los sicólogos organizacionales las prefiguran. Sin embargo mi amigo, el Capitán de Navío Jorge Prieto Diago, excomandante de la flotilla de submarinos de la Armada Nacional,  esboza una conjetura en el párrafo final de su interesante artículo (de donde tomo el título de esta entrada) acerca del infortunado siniestro del submarino argentino ARA San Juan, que comparto con los ilustres visitantes de la Pata al Suelo.
En el siguiente enlace encontrarán la publicación:

lunes, 5 de febrero de 2018

Acerca de la obsolescencia programada



En un mundo presa de la interinidad, lo único que nos faltaba era la entelequia de la obsolescencia programada. Hoy resulta que los dueños de la tecnología nos la venden por un tiempo fugaz. Ya no basta con ser cuidadosos con el celular, forrarlo con una carcasa y un vidrio anti rayones que lo protejan de los golpes del destino, en fin, de la ira de Dios o la rapidez de los ladrones. Ahora sucede que los adminículos que nos facilitan la vida diaria vienen de fábrica con su vida útil programada para obligarnos a consumir más, a ensuciar más el mundo con tanta basura tecnológica. Conque un día nos levantamos y ¡pop! el celular no prende, la impresora no imprime, el agua para el café no hierve. Y entonces nos percatamos (con frustración digna de mejor causa) de que no sirvió para nada tanto esmero en el cuidado de las cosas. Su destino ¡qué digo destino! su muerte ya estaba prefigurada por los dioses ubicuos y mezquinos de la tecnología. No es el fin del mundo, no. Es la certeza de que todo en este mundo es caduco, perecedero, provisional.
Pero más allá de la responsabilidad penal y ambiental, ya no digamos ética (¿ética? ja) de estas empresas tecnológicas, el asunto de la obsolescencia programada me pone a pensar en nuestras relaciones personales. ¿Estamos programando a nuestros jóvenes para establecer sólo relaciones temporales con compromisos determinados en un intervalo de tiempo? Desde luego no creo en eso de “estar juntos hasta que la muerte nos separe”, porque entre otras cosas puede constituirse en un incentivo perverso para el uxoricidio o el parricidio, que para el caso lo mismo da. Sin embargo, es mucho más hermoso acometer el camino de la vida en compañía del ser amado, como dice la canción de Héctor Ochoa, sin ninguna certeza de que la cosa va sólo por dos, cinco, diez años años, según se pacte en la cláusula de obsolescencia programada, y dejar más bien la relación en manos del corazón y de la autonomía de nuestros actos y omisiones, qué sé yo, del azar, así el asunto dure  sólo seis meses o hasta que la muerte nos separe.
OTROSÍ.

Se dice que el infierno está lleno de fabricantes de armas y de banqueros. Toca agregar a los dueños de las multinacionales farmacéuticas, a los traficantes de la fe y a los promotores de la tal obsolescencia programada. (Sigue la lista).

miércoles, 31 de enero de 2018

Preámbulo a las instrucciones para cargar el celular

Les comparto esta divertida paráfrasis del “preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj”, de Julio Cortázar, escrita y leída por el realizador de Cine y Televisión Alejandro Gómez, donde trae a valor presente nuestra absurda dependencia de ese adminículo, que ahora no es el reloj sino el inefable teléfono celular. 


Preámbulo a las instrucciones para cargar el celular


Por: Alejandro Gómez Bedoya

Piensa en esto: cuando te regalan un celular te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el celular, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, gringo con las últimas aplicaciones; no te regalan solamente ese menudo rectangulito que cargarás en el bolsillo y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que unir a tu cuerpo como un alterego desesperado vibrando y sonando todo el tiempo. Te regalan la necesidad de cargarlo todos los días, la obligación de cargarlo para que siga siendo un celular; te regalan la obsesión de atender a WhatsApp o a Facebook o a tus fotos, o al servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu celular con los demás celulares. No te regalan un celular, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del celular.

jueves, 18 de enero de 2018

¿Qué va del caballeroso Dr. Jekyll al horroroso señor Hyde?


Ayer nada más celebrábamos el ingreso del colombiano Yerry Mina al Barca, uno de los mejores equipos profesionales del mundo. Resaltábamos asimismo la historia de vida de Mina como ejemplo de trabajo, disciplina, en fin, de valores dignos de imitar. Hoy tenemos que registrar con vergüenza ajena el comportamiento inaceptable de otros colombianos de la Selección Colombia y jugadores del Boca Juniors, Edwin Cardona y Wilmar Barrios, acusados (ya confesos) de agredir a dos mujeres en Buenos Aires.

¿Que va de Yerry Mina a Cardona & Barrios? No en lo futbolístico, por supuesto, ya que todos son extraordinarios jugadores, sino en su comportamiento personal. ¿Cómo explicar ese contraste endémico en Colombia, esa bipolaridad que nos llena de orgullo por una parte y nos avergüenza por la otra? No soy nadie para juzgar; cada cual es uno y sus circunstancias (como dijo Ortega y Gasset), pero tengo para mí que la diferencia está cifrada en los valores inculcados con el ejemplo en el entorno familiar.


¡Que vaina, caramba, se me cayó al piso el gordito Cardona!

martes, 16 de enero de 2018

Mujer, ¿cuál es tu red?

Mujer, ¿cuál es tu red?





I. La mujer en la red
II. Mujer atrapada en la red
III. Red de la mujer
IV. Mujer que tiende la red
V. Mujer vestida con red
Mujer, ¿cuál es tu red?



I. - La mujer en la red
Mujer visible en el ciberespacio
Mujer disponible para la ciencia y para las letras
Mujer excluida de la red
Mujer emprendedora en la red
Mujer disponible en la red para el amor
con amor o sin amor
Mujer, ¿cuál es tu red?

II. - Mujer atrapada en la red
Mujer que cayó en la red de trata de personas
Mujer víctima de la red de mercaderes del cuerpo
Y del alma
Mujer atrapada en la red de mentiras
Mujer que se sobrepuso al aparejo tejido con el ardid
Y la autocompasión
Mujer, ¿cuál es tu red?

III.- Red de la mujer
Red de solidaridad con la mujer vulnerable
Y vulnerada
Red de amigas para matar el tiempo
Red de espionaje a los maridos
Red de contrabandistas de sueños
Red de apoyo a las causas sin futuro
Mujer, ¿cuál es tu red?

IV. - Mujer que tiende la red
Mujer que echa la red al agua para pescar,
Para comer
Para dar y convidar
Mujer que tiende la red para atrapar,
Para cercar,
Para sujetar, para ahogar.
Mujer, ¿cuál es tu red?

V - Mujer vestida con red
Exuberante mujer vestida con prenda de malla
Para atraer
Tímida mujer con el cabello recogido en redecilla
Para llorar
Mujer, ¿cuál es tu red?

Créditos foto: de Dora Franco style="font-style:italic;">

“En los llanos del setenta”, patrimonio inmaterial de la humanidad

En buena hora Unesco declaró los cantos de vaquería de los llanos de Venezuela y Colombia como patrimonio inmaterial de la humanidad. E...