jueves, 16 de agosto de 2012

Terapia paliativa para la espera


Por estas calendas griegas se tramitan en el Congreso de la República dos proyectos legislativos para reformar la Seguridad Social en Salud, convertida  hoy  en un negocio financiero para las aseguradoras (EPS). Por su parte el Gobierno nacional ha prometido expedir, en cosa de unas semanas,  un paquete de medidas “terapéuticas” para salvar el actual –y pernicioso- modelo de aseguramiento en salud.  Entretanto, murió hace unos días otro "paciente", esta vez un hombre de 59 años, en un hospital de Bogotá, mientras hacía la fila para obtener una cita médica. Morirán muchos colombianos antes de ver un sistema de salud que dignifique a ese pobre y desamparado saco de huesos con alma -más conocido como paciente-. Y mientras eso sucede, propongo con modestia la siguiente  terapéutica para mitigar los efectos de su espera infinita.

¨La digestión de la pulpa del coco demora cuarenta días y cuarenta noches. Ni mucho, ni poco. Al plátano hartón de cáscara roja le falta un grado para ser veneno. Compadre no coma coco. Si se ha comido banano y se toma ron, muerte segura. Nadie comió. Ni yo tampoco. La pepita de la pitaya si la comes no la muerdas, si la muerdes no la tragues: si la tragas, allá tú”
Alheña & Azúmbar, poeta X-504



En primera instancia conviene asimilar, al igual que los anacoretas, “que morir tenemos”. – hermano, ya lo sabemos - y que, por contera, lo demás es ganancia. Mejor aún si comprendemos con el filósofo Avicena que la ciencia no es buena o mala en sí misma, sino que su resultado depende del fin a que se dirige: generalmente de lucro, es decir, positivo en el balance de las aseguradoras (EPS) y las transnacionales farmacéuticas.

Entendido lo anterior, el paciente, como su nombre lo indica, podrá soportar mejor la espera si lleva consigo un helianthus annuus recogido al sereno de las dos de la madrugada de un 23 de julio bajo el signo de cáncer con la vista hacia el oriente y trémulo de frío, mientras hace la fila para obtener una cita médica. El helianthus annuus, hay que decirlo, es el mismo girasol o mirasol si lo prefieren, que para el caso lo mismo da. Sin embargo, en el ámbito burocrático de la salud es menester nombrar las cosas por su nombre científico. Posee esta planta la virtud de volverse al sol en su movimiento aparente, de modo que el paciente puede contemplar con loable estoicismo el transcurso del día al tiempo que espera la atención médica oportuna.

El sujeto que combine la maceración de los pétalos del helianthus con tintura de valeriana, mezclada y templada con el zumo de la mandrágora, e ingiera la solución en ayunas, como corresponde, recobrará de inmediato la fe en el sistema, adquiriendo un inexplicable espíritu jocundo frente a la adversidad, y lo mejor de todo, sin contraindicaciones conocidas con respecto a los placebos recetados impunemente por la seguridad social.

(Créditos foto: de frenkiev, www.flickr.com)

4 comentarios:

  1. La salud es todo un tema, por acá habia que darle algunos ajuste, pero quienes "ajustaron" pare ce lo hicieron borrachos de orgullo y todo se esta llendo al TRASTE!!!!!!!!

    Cariños

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    1. Me suena muy familiar esa experiencia, Abu. ¡Salud!

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  2. La salud no espera y se debe reaccionar oportuna e inmediatamente, con seso y en este caso con patriotismo y civismo medicina pura y efectiva. Pero me parece, que se olvidaron recetar aplicando estos últimos.
    Linda y real entrada.
    Abrazo llenos de luz.

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    1. Así es Mau. En nuestros sistemas de salud no está presente el sentido común, sino el crudo y obsceno ánimo de lucro de quienes ven un negocio en la enfermedad de sus congéneres.

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