miércoles, 10 de octubre de 2012

El doloroso oficio del sparring



 Sparring at American Boxing Club por americanboxingclub
En este mundo donde las corporaciones transnacionales han minado con sus monopolios la autonomía de los países que las acogen ilusionados (¿ilusos?), los usuarios que nos vemos obligados a utilizar los servicios públicos que prestan tales gigantes, padecemos con resignación las condiciones abusivas que nos imponen.

Sin embargo, mantenemos el prurito latente.  albergando en el alma las ganas de decirle al señor Slim -el hombre más rico del mundo, según parece-, que sí, que “Claro”, que se puede ir al cuerno con su pinche servicio celular  tan caro que nos obliga a contratar por años so pena de tener que pagar sanciones ilegales, telefonía que además utilizamos por necesidad ante la ausencia de otra opción diferente a la de su única "competencia" igualmente corrompida y cómplice, que sabemos que él se ríe de las multas irrisorias que le imponen las “autoridades” incompetentes o intimidadas por sus abusos y que paga, además, con los centavos del ajuste al peso que nos quita en las cuentas mensuales (ley de los grandes números), y otras cosas feas que no se pueden escribir en un espacio familiar como este.

Pero el señor Slim –que es muy listo- conoce de antemano las intimidades de nuestra alma consumista, de suerte que tiene a su disposición un ejército de sparrings para que reciban en su nombre los puñetazos de nuestro resentimiento. A eso le llaman ventanilla de servicio. De modo que después de hacer la fila durante una hora infinita y saber que nuestra justa queja no será resuelta, impotentes nos despachamos contra una pobre muchacha que se llama Cristina o Claudia, que para el caso lo mismo da, cuyo único oficio consiste en recibir –sin perder la sonrisa- los golpes, es una metáfora, de nuestra ira acumulada contra el señor Slim, “Claro”.

Por eso quiero pedirles perdón a las Cristinas y a las Claudias que le sirven de sparring al señor Slim -en gran parte del mundo-, reconocer su estoicismo admirable, y decirles que si en algún momento me salí de la camisa -hablo en nombre de los sufridos usuarios- y elevé el tono de mi reclamo contra el servicio abusivo, es “Claro” que mis dardos no estaban dirigidos a ofender sus hermosas humanidades. ¿Está “Claro”?

(créditos foto www.flickr.com, de americanb...)

6 comentarios:

  1. jajaja, sí, las pobres chicas de la línea de frente siempre son las receptoras de la ira contenida de los usuarios. Verdadero oficio de sparring o de fusible, si se trata del servicio de luz, ¿no? jajajaja

    ResponderEliminar
  2. Te dire Dario que creo que la mejor manera de irnos manejando es que seamos mas de la casa.
    Te dire: por acá tenemos Ancel que es de Antel (Administracion Nacional de telecomunicacion) es del Estado bueno tiene parte asociados externos.
    Cumple bien sus servicios pero permitimos que el marketing debidamente dirigido nos VENDA cualquier otra empresa.
    Siempre digo que tenemos lo que.....queremos.

    Acercandome a ti a traves de estas lineas, deseandote una muy buena semana y compartiendo algo leido:

    "Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia"

    Cariños

    ResponderEliminar
  3. Siempre es una alegría empezar la semana con tus palabras tan sabias y reconfortantes, querida Martha. Mi mala leche con "Claro" ya es historia. Un abrazote.

    ResponderEliminar
  4. no se si sabes que el mas importante asesor financiero de dicho sr es argentino...
    a su hijo, del asesor, ex subversivo lo tenemos aquí también en un cargo comodín en el gabinete de locos abusivos que tenemos, solo nos queda el estoicismo querido amigo, un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Esto del manoseo institucional por parte de las grandes transnacionales, querida amalia, como que es un mal endémico de nuestra querida y sufrida latinoamérica. Un beso y un abrazo estóicos, amiga.

    ResponderEliminar

Los puntos susp......versivos

En el reino de las líneas, los puntos eran vistos con desconfianza. Y era natural, pues las líneas, siempre organizadas como un...