Recetario del rebusque II

GLOSARIO
¥ El que desayuna café sin leche con galletas polvorosas y repite la dosis dos veces al día.
¥ La que almuerza arroz con tomate y tajadas maduras en un molde de plástico.
¥ El que caza palomas en la Plaza de Lourdes y se las come fritas.
¥ El que hace brochetas de sapo de pantano como las Trillizas de Belleville.
¥ La que da de comer a sus hijos sopa de papel periódico debajo del puente de la vía circunvalar.
¥ Los que comen tortas de barro con sal al estilo haitiano y las pasan con agua de panela.
¡Reir por no llorar!
Y es que teniendo con que, cualquiera es un gourmet. ¡Así no es gracia! Pero cocinar a partir de la nada es otra cosa. Por eso en estos tiempos de escasez cobra nuevamente vigencia la “modesta proposición” que hiciera Jonathan Swift en 1.729 cuando campeaba la hambruna, “para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público”. Tal proposición gastronómica era la siguiente: “… un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout”.
No llegaré a tales extremos pues soy padre de tres adolescentes (ya muy correosos y algo ácidos como el taita), y además he terminado por encariñarme con ellos. Pero los vecinos, por ejemplo, son otra cosa. La idea no es mía pues ya la había prefigurado el escritor francés Topor en su “Cocina caníbal”, luego espero que no me vengan después con infundios acerca de que estoy promoviendo la antropofagia en este blog. Por si acaso, aclaro a los que pretendían tomarse muy en serio mis palabras, que se trata de una sátira. En Colombia, creo yo, por lo menos en el papel, está proscrito el asesinato así sea por motivos tan humanitarios como mitigar el hambre con las asaduras del prójimo. ¡Ojo con eso! Así las cosas, parafraseando a Swift, tengo para mí que un vecino, sobre todo si es chichipato y gorrón, puede servir para preparar un buen caldo si se aprovechan los congruos ingredientes que mencionamos anteriormente, a saber: un poco de harina, los ajos enraizados, la cebolla perfumada, el apio mustio y unas pulgaradas de sal.
Si el estómago del lector de a pie logra superar esta inocente sátira, en la próxima entrega continuaremos, un poco más en serio, con el glosario del recetario del rebusque.
créditos de la foto: www.morguefile.com
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