Soy un orgulloso "fan" de la tigresa del oriente

Monólogo final de Segismundo
"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
do el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."
P. Calderón de la Barca
Hoy decidí unirme al club de admiradores de
Ahora estoy viendo el videoclip de la canción titulada “En tus tierras bailaré”. Veo a una muchacha (de sesenta y cinco años según me dicen) mal embutida en un traje de tigresa que me atrae con sus garras desde una pequeña embarcación cuyo rolido a estribor, causado por los movimientos espasmódicos de la cantante, amenaza con tumbarla al agua. Pero ella no se amilana. Sentada en el centro de la barca agita los brazos sin concierto, como queriendo acompañar el ritmo inexistente de su canción que dice:
“Israel, Israel que bonito es Israel,
Israel, Israel que bonito es Israel,
Israel , Israel, en tus tierras bailaré.
Israel, Israel que bonito es Israel,
Eso papi.
grrrrrr.”
Me arrellano en la silla de mi escritorio y continúo disfrutando el espectáculo:
No puede ser. Dios mío, que bonito es Israel.
Para todo el mundo, niños ancianos, maestros, pescadores y futbolistas
estrella, famoso, panadero o agricultor. Sin prejuicios, el amor fluye por las venas
de todos , acércate Israel a Latinoamérica, acércate a Latinoamérica Israel”
Yo no tengo mucho más que agregar, pero espero que los ciudadanos de Israel que se nos acerquen sean de la índole pacifista del escritor Amos Oz o del músico Daniel Barenboim y no del mercenario Yair Klein. Lo cierto es que la mujer tigresa me inspira más ternura que hilaridad. Qué fácil es adoptar la pose diletante y clasista de los pseudo intelectuales que ven en este personaje estrafalario un exponente perfecto de lo “kitsch”. Pues bien, ciertamente esta candorosa mujer no está de moda entre los jóvenes aficionados al "Youtube" precisamente por su belleza, talento y juventud, sino por todo lo contrario. Ella no es el objeto de culto sino su chocante ridiculez, aunque ella parece no saberlo. Y es mejor así. Con la fama pasa como con el básquetbol: uno no sabe por donde le va a llegar el balón, pero cuando llega, hay que aprovecharlo para lanzar al cesto o meter un buen pase.
De modo que este peatón se ha propuesto mirar más allá del personaje ridículo de carnaval que todos ven o quieren ver, para encontrar a la humilde peluquera de un barrio pobre de Lima (pero que bien podría ser de Bogotá, o de Caracas, o de Panamá) que se atrevió a soñar y a echar su botella llena de estrellas fugaces al océano de la internet. A la tigresa del oriente se le cumplieron los sueños, aunque, hay que decirlo, la dicha será efímera. Sin embargo, me resulta especialmente simpática esta luchadora mujer que a los sesenta y cinco años de edad no ha dejado de soñar. La persistencia es su verdadera virtud, esa que no saben ver los que se burlan de su mal gusto. De manera que me declaro seguidor incondicional de mi soñadora otoñal, porque la vida vale la pena vivirla para soñar y para luchar por los sueños y sólo así puede uno morir tranquilo, como dijo el Doctor Abad Gómez en su hermoso “Manual de Tolerancia”, que es una verdadera declaración de principios. ¡Salud!, tigresa del oriente, acógeme en tus garras, grrrrrr...
Creditos foto: blog de la Tigresa del Oriente.
Me tienes deslumbrada,¡que cuerpazo de la tigresa!,¡que hermoso vestido rosa!, ¡que expresion latina!, ¡Que manera de bailar del chiquillo!, ¡que todo!
ResponderEliminarY te fijas lo bonito que pronuncia la chica "Telavi" ¿que le habrá visto?
Saludos cariñosos: DK
Dora Ku. Se vislumbra en tu comentario el humor encantador y ácido de la mujer inteligente. A mí también me atrapó la tigresa esa. ¡Bienvenida al humilde hogar del peatón!. Afectuoso saludo.
ResponderEliminarAy, Dorita, comparto el piropo que te lanzó el peatón, porque yo si te conozco y se cuan inteligente y humana eres.
ResponderEliminar