(Foto de H. Darío Gómez A.) Un espectro se cernía sobre Bogotá durante la primera década del siglo pasado: el espectro de la clase obrera. Para conjurar ese fantasma y “A mayor gloria de Dios” , cómo no, la Compañía de Jesús importó de España a mediados de 1910 al padre José María Campoamor, S.J., quien debía establecer una obra social que lograra "la redención moral, económica e intelectual de la clase obrera" , es decir, adoctrinar a los trabajadores y a sus "Marías" para que no surgiera de su seno, pongamos por caso, una Flora Tristán, una Rosa Luxemburgo o peor aún, una vernácula María Cano que pusiera en peligro la propiedad privada. En otras palabras, se buscaba aplicar la doctrina social de la iglesia contenida en la encíclica “Rerum Novarum” del papa León XIII, con el fin de erradicar cualquier brote comunista del incipiente movimiento obrero capitalino, cuyas condiciones de vida bastante precarias constituían un caldo de cultivo (como dice...
Querido Darío, perdona mi ignorancia, pero ¿qué es acontista?
ResponderEliminarSaludos de la igorantonta mexicana: DK
"Yo, tía Ku, soy acontista.
ResponderEliminarMi profesión es hacer disparos al aire.
Todavía no habré descendido la primera nube
mas, la delicia está en curvar el arco
y en suponer la flecha donde la clava el ojo.
...
Nada más. Nada menos...."
Un acontista, tía, es un arquero o un lanzador de jabalina. Y en el contexto del poeta De Greiff, un soñador, como el suscrito. Y tú, de ignoratonta, nada de nada. El que pregunta es el inteligente que no traga entero. Besos.
Muy buena la explicación. Gracias por la entrada.
ResponderEliminarUna pregunta: ¿Dónde está la escultura que aparece en la foto?
Disculpe, Sebastián la demora en responder. La escultira en cuestión está en el Teleport, centro de negocios de la calle 114 entre carreras 7a y 9a.
EliminarEn Bogotá, por supuesto.
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