Se murió el papá Noel de los colombianos
(foto cortesía de La silla Vacía) Pero nos dejó de regalo su legado “Yo había puesto en mi pecho un letrero que decía: cerrado por demolición. Y aquí me tiene usted pintando las paredes y abriendo las ventanas” C. Pellicer Carlos Gaviria Díaz, o papá Noel, como le decían candorosamente mis hijos, hizo con su ejemplo de vida una cosa muy rara aquí en Colombia: nos recordó que todavía existe en el sector público gente sabia, decente, leal, metódica y coherente. ¿Quién no puede decir que este San Nicolás laico y librepensador (porque a decir verdad era igualito a papá Noel), nos hizo el milagro de devolvernos la esperanza en la probidad de las instituciones? La justicia social fue, sin duda, la preocupación más urgente del maestro Gaviria Díaz. Y quizá había otra coincidencia de Gaviria Díaz con San Nicolás de Bari, (aparte del parecido físico que ponen de presente mis hijos), en su opción de vida a favor de los desvalidos. Son memorables sus ideas democr...

de verdad es una lástima, el estado del tren es un espejo, refleja nuestro estado de desarrollo
ResponderEliminarta cual, Yema.
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ResponderEliminarTe deseo un intenso y placido fin de semana acunado por la armonía del descanso.
Me he paseado por el jardín del olvido y he reunido las flores más bellas que se han abierto a la luz de la esperanza para ti...
Un abrazo de azucenas
Un beso de azaleas
Esporas de amistad
Aromas de sentimientos
Cuidalas con esmero
María del Carmen
Como siempre Ma. del Cármen, muchas gracias por tu saludo tan cariñoso, que devuelvo doblado. Felíz semana.
EliminarPues, como tú mismo dices !ojalá te equivoques!. No obstante Darío el asunto de fondo no es que el tren vuelva o no vuelva, el transfondo que lo inunda todo de oscuridad y tonos grises, es que una y otra vez vuelven los políticos con los mismos perfiles (y ahora hablo de España, no de Colombia, aunque en todas partes cuecen habas, como reza un conocido refrán popular) políticos que piensan más en sí mismos que en la gente de a pie a la que tienen que gobernar, de sonrisas esplendidas y bonitas palabras para nada, endogámicos, favoreciendo a los suyos en post del progreso general y del bien común, cargados de corrupción pero mirando para otro lado: Darío, en mi Comunidad Autónoma justo hay elecciones dentro de una semana, y da verguenza ajena ver y oir a los candidatos en campaña, con la cifra de paro más alta de la historia del pais, que vamos derechos hacía los seis millones de parados, que no es que sea alarmante, es peor: tremendamente doloroso, y sin embargo, enzarzados en dimes y diretes vacuos, mientras seguimos un mes tras otro en inevitable recesión.... también tendremos que plantar geranios rojos y blancos como el funcionario guardabarrera de la calle 163 para dar algo de color y esperanza, al fín y al cabo, de ilusiones se vive.
ResponderEliminarBuen relato, pese al hondo pesar que encierra
Besitos gordotes
Mi querida APM. Esa plaga de los politiqueros, politicastros y demás hierbas, es de la misma estirpe en ambos lados del océano. Por fortuna, aún quedan unos cuantos políticos probos, responsables y humanos que no nos dejan perder la esperanza. Gracias por tu visita. Siempre eres bienvenida.
EliminarNecesitamos el tren, necesitamos administradores y dirigentes con imaginacion y capacidad, necesitamos gobernantes honestos... nos jodimos.
ResponderEliminarRicardo Posada
Si, hombre Ricardo, nos jodimos.
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ResponderEliminarLos rododendros ya han florecido
coloreando de naciente primavera mi balcón
y mi corazón sé vestirá de hojas de alegría.
La alegría que este amanecer te envío
sobre el dorado crepúsculo de la poesía
para ser amonestado el silencio del vacío...
Mis retinas se detendrán
en la estación con más acuarelas
que han podido brotar
de la ágil paleta del pintor...
Un beso con sabor a inaugurada primavera
María del Carmen