Cien años del barrio San francisco Javier de Bogotá, AMDG
(Foto de H. Darío Gómez A.) Un espectro se cernía sobre Bogotá durante la primera década del siglo pasado: el espectro de la clase obrera. Para conjurar ese fantasma y “A mayor gloria de Dios” , cómo no, la Compañía de Jesús importó de España a mediados de 1910 al padre José María Campoamor, S.J., quien debía establecer una obra social que lograra "la redención moral, económica e intelectual de la clase obrera" , es decir, adoctrinar a los trabajadores y a sus "Marías" para que no surgiera de su seno, pongamos por caso, una Flora Tristán, una Rosa Luxemburgo o peor aún, una vernácula María Cano que pusiera en peligro la propiedad privada. En otras palabras, se buscaba aplicar la doctrina social de la iglesia contenida en la encíclica “Rerum Novarum” del papa León XIII, con el fin de erradicar cualquier brote comunista del incipiente movimiento obrero capitalino, cuyas condiciones de vida bastante precarias constituían un caldo de cultivo (como dice...
Me encanto, tal cual y....mucho más, pero un día tuve que pasar a dejar de ser peaton.
ResponderEliminarTe dire que como pensaba mi padre el vehiculo es....divertimento, y asi lo uso el y así lo use y uso yo.
Pero mis hijos no, todo cambia, todo cambia.
Asi que te doy la razon y aplauado.
Cariños
CECY lo explica muy bien, paso por paso, ademas es un placer leerla.
Así como tu padre y como tu, querida Martha, el automovil es para mí un divertimento. De hecho, el utilitario que permanece entre semana descansando burocráticamente en el garaje de mi casa, sólo es usado los fines de semana para huir del caos de la metropoli. Un abrazote.
Eliminarmuy muy buen blog, lo disfrute muchisimo. te dejo el mio. www.50postdeunreinoalien.blogspot.com
ResponderEliminarmuchos besos, nos seguimos
Vale, Jackie, por allá me asomaré con mucha curiosidad. Gracias por tu visita.
Eliminartu escrito es una radiografía del automovilista medio, ostentando sus logros y gustos, de paseos en su auto, sabias que alguna vez hice lo mismo?, ahora en cambio he regresado a mis tiempos de universidad CAMINAR, igual que lo hacia antes por necesidad económica, ahora por salud, el tiempo da cuenta de todo y de todos, saludos mi querido Peatón
ResponderEliminar"El tiempo da cuenta de todo y de todos". Me gusta mucho esa sentencia, Amalia. Besos.
EliminarJaja viva esta libertad tan pedestre. Me gusto mucho tu post de esta semana. Mientras Dios nos de salud seguiremos siendo participes de esa libertad.
ResponderEliminarMuy cierto, gracias por visitarme. Exitos.
EliminarHoy abrí mi blog, (al que tengo un poco descuidado?,leí tu comentario y vine a visitarte, me ha gustado todo lo que he leído,volveré, no es una amenaza sino un hecho.
ResponderEliminarBesitos y hasta pronto.
Gracias, María Eugenia. Siempre serás bienvenida a este espacio pedestre. Aprovecho para felicitarte por esa extraordinaria condición de mujer.
EliminarGracias peatones por no enrarecer el aíre, ni lanzarnos al rostro ese agobiante humo que nos indigna.
ResponderEliminarGracias por pasar tarareando una pegajosa melodía, siempre optimizando el momento.
Gracias por ensanchar el mundo natural, por incentivar a la industria zapatera y por incrementar esos holas y esos adioses que purifican el alma.
Gracias sobrino por ser tener unas patotas y caminar lo que yo ya no puedo.
Por eso y más te quiere tu tía Ku
patotas del número 44 (12 EUA) para caminar aprendiendo a tu lado, mujer maravillosa. Un abrazote, tía Ku.
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ResponderEliminar¡¡Feliz día de la mujer para ti!!
Siempre hay una mujer a nuestro lado, madre, hermana o amante esposa.
Ante ella hoy me inclino rindiendo mis respetos y admiración.
Una mujer no merece un día para honrarla, sino toda una vida para ensalzarla,
porque es maravillosa creación del Señor para germinar el cielo.
Un abrazo
María del Carmen
Sabias tus palabras, María del Carmen. Acá en mi blog, tamién dejé una flor para tí, mujer espléndida.
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