Se murió el papá Noel de los colombianos
(foto cortesía de La silla Vacía) Pero nos dejó de regalo su legado “Yo había puesto en mi pecho un letrero que decía: cerrado por demolición. Y aquí me tiene usted pintando las paredes y abriendo las ventanas” C. Pellicer Carlos Gaviria Díaz, o papá Noel, como le decían candorosamente mis hijos, hizo con su ejemplo de vida una cosa muy rara aquí en Colombia: nos recordó que todavía existe en el sector público gente sabia, decente, leal, metódica y coherente. ¿Quién no puede decir que este San Nicolás laico y librepensador (porque a decir verdad era igualito a papá Noel), nos hizo el milagro de devolvernos la esperanza en la probidad de las instituciones? La justicia social fue, sin duda, la preocupación más urgente del maestro Gaviria Díaz. Y quizá había otra coincidencia de Gaviria Díaz con San Nicolás de Bari, (aparte del parecido físico que ponen de presente mis hijos), en su opción de vida a favor de los desvalidos. Son memorables sus ideas democr...

Recuerdo con agrado, de la ciudad en que nací, Ferrol, la masiva afluencia de cientos de trabajadores de los astilleros trasladándose cada día a su trabajo en "bici" y que recorrian diarimente varios kilometros pues muchos procedian de ayuntamientos limítrofes. Pronto los coches lo invadieron todo y desplazaron a las bicicletas. Ahora es dificil restablecer su uso pues nos se han reservado espacios para que circulen por la urbe.Me encanta visitar ciudades donde se han desplazado los coches para implantar carriles-bici e incremento del transporte público, en aras del peatón.
ResponderEliminarUn afectuoso saludo.
Como dice doña Inés: todo será, pero Bogotá sí tiene ciclorutas. Un fuerte abrazo, querida Chela.
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