Cien años del barrio San francisco Javier de Bogotá, AMDG
(Foto de H. Darío Gómez A.) Un espectro se cernía sobre Bogotá durante la primera década del siglo pasado: el espectro de la clase obrera. Para conjurar ese fantasma y “A mayor gloria de Dios” , cómo no, la Compañía de Jesús importó de España a mediados de 1910 al padre José María Campoamor, S.J., quien debía establecer una obra social que lograra "la redención moral, económica e intelectual de la clase obrera" , es decir, adoctrinar a los trabajadores y a sus "Marías" para que no surgiera de su seno, pongamos por caso, una Flora Tristán, una Rosa Luxemburgo o peor aún, una vernácula María Cano que pusiera en peligro la propiedad privada. En otras palabras, se buscaba aplicar la doctrina social de la iglesia contenida en la encíclica “Rerum Novarum” del papa León XIII, con el fin de erradicar cualquier brote comunista del incipiente movimiento obrero capitalino, cuyas condiciones de vida bastante precarias constituían un caldo de cultivo (como dice...
Recuerdo con agrado, de la ciudad en que nací, Ferrol, la masiva afluencia de cientos de trabajadores de los astilleros trasladándose cada día a su trabajo en "bici" y que recorrian diarimente varios kilometros pues muchos procedian de ayuntamientos limítrofes. Pronto los coches lo invadieron todo y desplazaron a las bicicletas. Ahora es dificil restablecer su uso pues nos se han reservado espacios para que circulen por la urbe.Me encanta visitar ciudades donde se han desplazado los coches para implantar carriles-bici e incremento del transporte público, en aras del peatón.
ResponderEliminarUn afectuoso saludo.
Como dice doña Inés: todo será, pero Bogotá sí tiene ciclorutas. Un fuerte abrazo, querida Chela.
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