viernes, 16 de julio de 2010

Pequeñas narraciones intrascendentes VIII



CON LA BEMBA COLORÁ
“Con la boca colorá
No me vuelvas a besar
Pues no se que pueda hacer
Cuando me vea mi mujer…”

BOCACOLORÁ, Macumbia, fusión de cumbia-mapalé de Pacho Zumaqué


El peatón cuenta que…


A gatas me vi para explicarle a Doña Inés “del Alma mía, luz de donde el sol la toma……” el origen de la mancha de lápiz labial que un día apareció en el cuello de mi camisa. Sobra decir que gozo de la confianza inveterada de mi señora en cuanto a los posibles escarceos amorosos por fuera del sagrado vínculo se refiere, presunción de inocencia que me he granjeado más por su conciencia de mi falta de atributos físicos que por su fe en mis atributos morales. Dicho de otra manera, en mi caso la virtud cardinal de la templanza no es una opción voluntaria de santo varón, sino la que más se aviene a mi escasez de recursos financieros y a mi lamentable apariencia. Lo cierto es que ella, con tantas cosas importantes que tiene para hacer, no pierde su tiempo en nimiedades. Pero la marca del pecado en cuestión era tan evidente que no pasó desapercibida a su confianza ciega. De modo que como corresponde a un hombre respetable, no tuve más remedio que mentirle. Le dije que, en efecto, una de mis alumnas de la universidad no fue impermeable a mis encantos naturales, y al culminar la clase, después de haber salido del salón todos sus compañeros, me arrinconó para robarme un beso. Le aclaré a Doña Inés que al intentar hacerle el quite a los labios trémulos de la muchacha, la huella indeleble de la infamia quedó plasmada en el cuello de mi camisa como la letra escarlata de Nathaniel Hawthorne. Mi señora que no es muy dada a las referencias literarias para casos tan profanos, se quedó mirándome con incredulidad, de suerte que fue menester confesarle la verdad: - Mi amor, esa mancha roja es del colorete de la tía Stellita, que me dio un beso de despedida después de haberla acompañado al banco para cobrar la pensión. -

créditos foto: www.flickr.com

6 comentarios:

  1. En eso de las mentiras y las justificaciones, no puedo menos que decir que los hombres son malísimos.
    Con motivo del encuentro mundial de futbol, hicieron un comercial televisivo que me hizo reír e imagino que no nada más a mí:
    Un chico le dice a su novia: "algo le está pasando a nuestra relación, no eres tú, soy yo.Que te parece si nos damos un tiempo,como del 11 de Junio al 11 de julio.......Por decir algo....
    ¡Ay los hombres!
    Cariñitos de la tía Ku

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  2. Sin duda alguna, tía Ku. Los hombres somos malos para mentir y las mujeres siempre son más inteligentes y suspicaces. Genial el comercial. Es curioso que lo mejor de el Mundial de fútbol que acabó de pasar, fue la creatividad de los comerciales televisivos. Un abrazote.

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  3. jajaja me hizo reir... esa es la desgracia del peaton pues para ser infiel no importa el fisico sino el capital, verdad que Dona Ines tiene tan clara que no se deja enganar por poeticas referencias literarias.

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  4. Angelita: ciertamente con unos pesos encima mejoraría en algo mi físico. Un besote.

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  5. JAJAJAJA, a nosotros los feos no nos creen que seamos capaces de levantar muchachas bonitas, JAJAJAJA. Muy buen relato.

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